Los hermanos Agüero están imputados en la causa de drogas intramuros.

La investigación policial y judicial por el ataque a balazos contra una niña de 11 años en el barrio Los Cerrillos de Godoy Cruz comenzó a enfocarse en las últimas horas en una posible represalia vinculada al entorno carcelario de su padre, Marcelo Agüero Declaux, conocido como “Tapón”. En medio de todo el conflicto, una familia vive con temor ante un posible escenario de nuevas agresiones.

La principal hipótesis que manejan los pesquisas señala que el hecho no fue al azar: creen que el tiroteo que dejó a la víctima en Terapia Intensiva del Hospital Notti fue ordenado por un referente de módulo del penal de Almafuerte, cuya identidad se mantiene en reserva, luego de que Agüero Declaux se negara a asumir responsabilidad en un expediente por comercio de estupefacientes que involucra a varios reos y hasta a un penitenciario dentro de la cárcel.

El Sol ha realizado varios informes sobre esa problemática a través de trabajos propios, pero los detectives policiales de la División Homicidios pidieron reserva este domingo para no revelar más información en este momento para poder avanzar en la causa que mantiene a la pequeña internada e intentar capturar al agresor.

En ese contexto, la casa familiar habría sido blanco de un ataque intimidatorio que terminó con la menor gravemente herida. Por lo que detallaron desde el pediátrico de Guaymallén, se encontraba “muy grave”.

La reconstrucción inicial permitió entender la secuencia. La niña estaba en su casa junto a su madre, acostada, cuando le avisó que ya estaba caliente el agua para bañarse antes de ir a trabajar.

En ese momento, alguien golpeó la puerta. No le dieron importancia. Segundos después, volvieron a golpear, esta vez con más fuerza. La pequeña se levantó, convencida de que podían ser amigas que la buscaban, dejó el teléfono sobre la cama y salió hacia el ingreso.

La vivienda tiene un patio delantero. Cuando llegó a la puerta, su madre escuchó desde el baño lo que describió como “petardos”, una seguidilla rápida de detonaciones. En ese instante se produjo el ataque: al menos nueve disparos calibre 9 milímetros fueron efectuados hacia la casa. No se sabe si fueron uno o dos los agresores. La víctima recibió múltiples impactos en la pierna izquierda y en una mano.

Cayó al piso e intentó cerrar la puerta con una de sus piernas mientras pedía a gritos que dejaran de disparar. Uno de los proyectiles también tenía como destino la zona del rostro, pero logró esquivarlo.

La escena posterior confirmó la violencia del hecho: en el lugar se secuestraron nueve vainas servidas y se detectaron varios impactos en la estructura de la propiedad. Esas pruebas se transformaron en las más importantes de la instrucción: el objetivo era intentar dar con el arma de fuego para hacer cotejos en el futuro.

La menor fue trasladada de urgencia por un vecino hasta el Hospital Notti, donde quedó internada en Terapia Intensiva, en estado crítico.

La balacera coincidió con otros episodios previos que son analizados en conjunto por los pesquisas judiciales y policiales. Días antes, la familia paterna había sido blanco de amenazas a través de redes sociales dirigidas a Yamila Agüero Declaux, hermana del padre de la criatura, desde perfiles falsos de Facebook.

También se investiga un tiroteo ocurrido el miércoles 15 calle Renato Della Santa, en la propiedad de esta mujer, que no había sido denunciado. Yamila está imputada y está sospechada como acopiadora de la sustancia en la causa de su hermana.

“Antes socios y ahora peleados”

Con este hecho, Agüero Declaux quedó en el centro del análisis y los investigadores se iban a dirigir al penal de Cacheuta para hablar con él. El interno estuvo el año pasado en el régimen de “Muy Alto Perfil” en el Complejo Penitenciario Almafuerte II, en el marco de la citada causa federal que investiga maniobras de narcotráfico.

En ese expediente también aparecen otros detenidos considerados de alto riesgo, como Pedro Esteban “Piter” Morales Anisco, señalado como referente del módulo 4.1, Juan Cruz Arregui y Ángel Kevin Maximiliano Fernández, todos con antecedentes por delitos graves.

Justamente, estos internos “entraron en conflicto” en las últimas semanas y la mayoría “están peleados” por los negocios intramuros. Algunos fueron enviados a otros pabellones a pesar de que comparten la misma causa y antes eran considerados “socios” en el negocio narco interno.

La causa apunta a una estructura de comercialización de drogas intramuros, con conexiones externas para el acopio y distribución, donde también está mencionada su hermana.

Con ese trasfondo, no descartan que el ataque contra la niña haya sido un mensaje directo vinculado a disputas internas dentro del penal. La causa, que en un primer momento fue caratulada como lesiones con arma de fuego, pasó a ser analizada bajo una hipótesis más compleja debido a la gravedad del cuadro de la víctima, es decir, por intento de homicidio.

El expediente quedó bajo la órbita de la fiscal de Homicidios María Florencia Díaz Peralta, mientras que personal de Investigaciones trabajaba en la reconstrucción del hecho, el análisis de cámaras de seguridad (una de un vecino ya fue analizada con el paso de las horas, pero no reveló pruebas claras) y la identificación del autor material, que fue visto escapar a pie tras efectuar los disparos. Hasta pasadas las 15.30 de este domingo, no había detenidos.

El caso, para altas fuentes del Ministerio de Seguridad, era considerado de “extrema gravedad”, debido a que expone una realidad de cómo actúan algunas organizaciones criminales que tienen base en la provincia y son lideradas por personajes del penal de Cacheuta.