La banda del Pebete es una organización acusada por dedicarse al narcomenudeo y operar en el barrio Soberanía Nacional, ubicado en la triple frontera (entre Maipú, Godoy Cruz y Luján de Cuyo), aseguran los policías y vecinos de la zona. La misma había comenzado a ganar poder y territorio durante los últimos tiempos, explicaron.

Ante esta situación, algunos lugareños cansados de los tiroteos que se producían entre esa y otras banditas de la zona, comenzaron a quejarse ante las autoridades policiales, que iniciaron una investigación por la cual a fines de junio cayó el señalado líder, Pebete Sosa.

Luego fue arrestado su hijo Rodrigo, quien quedó libre pero está bajo proceso por violación de la ley 23.737 (de estupefacientes), tal como informó El Sol en su edición de ayer.

Todo comenzó a fines del 2016, cuando efectivos de la Subcomisaría Llorenz comenzaron a notar que a menudo se registraban tiroteos en esa zona. Cada vez que se realizaban averiguaciones en los lugares donde ocurrían los enfrentamientos armados, testigos nombraban a un sujeto conocido como Pebete. 

Se trataba de Ramón Antonio Sosa Millicay (45), oriundo de San Juan, que cuenta con varios antecedentes por delitos contra la propiedad e, incluso, había cumplido una condena en la cárcel por un robo agravado. Al parecer, el sujeto había decidido incursionar en el negocio de la venta de estupefacientes en pequeñas cantidades y armó una gavilla que empezó a tomar fuerza, contaron fuentes policiales.

En diciembre, días antes de las Fiestas, los uniformados se reunieron con un grupo de vecinos para conocer los problemas que enfrentan los diversos barrios nucleados en ese sector del Gran Mendoza. 

Nuevamente, el nombre del Pebete salió de la boca de los residentes, que estaban hartos de las situaciones a las que estaban expuestos.

Los efectivos comenzaron a seguir de cerca al sujeto y a sus familiares, ya que algunos están sospechados de formar parte de la organización, según se desprende de la investigación policial. 

Los soldaditos del Pebete realizaban sus ventas sobre calle Terrada, a metros de uno de los tres domicilios que Sosa utiliza como base en el Soberanía Nacional, por lo que se comenzaron a realizar más controles en esa artería para atraparlos. Sin embargo, al notar la presencia policial, los dealers mudaron su punto de ventas, coincidieron investigadores y vecinos. 

La caída

Los efectivos llevaban medio año realizando un exhaustivo seguimiento del Pebete y sus soldaditos. Incluso, habían marcado motos y automóviles en los que se movilizaban pero necesitaban agarrarlos con algún elemento que le diera fuerza a la hipótesis narco. Justamente, dos oportunidades se presentaron en el transcurso de tres semanas. 

Primero, el 30 de junio fueron alertados sobre la presencia de Sosa portando un arma en las inmediaciones de calle Terrada, por lo que se solicitó la colaboración del Grupo Operativo de Prevención.

Tras una breve persecución se logró aprehenderlo. Al registrarlo, se le secuestró una pistola 9 milímetros lista para el disparo y el Pebete fue trasladado a la cárcel debido a su extenso prontuario. 

Asimismo, el 21 de julio, exactamente tres semanas después, los efectivos de la Subcomisaría Llorenz divisaron un Volkswagen Gol rojo en el que suele movilizarse el hijo de Sosa, Rodrigo. 

Sin perder tiempo, se dirigieron a identificarlo y el conductor trató de escapar, pero se le dio alcance a escasos metros. 

El joven al volante descendió y, efectivamente, se trataba de Rodrigo Sosa (22). En el interior del rodado llevaba una bolsa con varias dosis de cocaína y marihuana preparadas para la venta, por lo que se le inició una causa federal por tenencia de drogas. Pese al hecho, el joven recuperó la libertad por ser un delito excarcelable.

La 9 milímetros, el arma predilecta

Fuentes allegadas a la investigación contra la gavilla que tendría como jefe al Pebete contaron que los integrantes comenzaron a armarse durante el último tiempo. 

Si bien se los ha visto portando revólveres y escopetas, los efectivos aseguraron que casi siempre portan pistolas 9 milímetros. Dos de los presuntos soldados de la banda cayeron hace un tiempo con este tipo de armamento, y hasta el mandamás de la gavilla terminó encarcelado por portar la popular pistola.  

La 9 mm incautada en esa ocasión.