Los primeros días de setiembre fueron convulsionados en el barrio Corti de Las Heras. Marcelo Chelo Biasi (25) murió tras ser apuñalado, presuntamente, por un vecino y los lugareños le prendieron fuego la casa en represalia. El juicio por el crimen comenzó ayer y tiene como único acusado a Roberto Tito Caballero (44).

La madre de la víctima fatal, Teresa Francisca Miranda, relató lo acontecido en esa fatídica madrugada del 2 de setiembre. “Estaba durmiendo. Cerca de las 4.30 me golpearon la puerta de mi casa –Corrientes 655- y me dijeron que me habían apuñalado a mi hijo en la esquina”, relató ante el tribunal de la Tercera Cámara del Crimen. Agregó que “cuando llegué, vi a mi hijo tirado en el piso con un muchacho que lo estaba abrazando. Entré en pánico, comencé a gritar y a zamarrear a los policía”.

Este joven es Oscar Andrés Albarracín, uno de los dos testigos presenciales del crimen, quien también prestó declaración en la primera jornada del proceso. Con algunas contradicciones respecto a su versión en la instrucción del hecho, el amigo de la víctima aseguró que “estaban peleando en la vereda, cuando Caballero salió corriendo con un cuchillo en la mano. Vi que Chelo le amagó a pegar una trompada y ahí el hombre se agacha. Después corre. Entiendo que en ese momento lo apuñala”.

Chelo se fue caminando hasta la esquina y nosotros lo auxiliamos hasta que llegó la Policía. Nos decía que lo habían acuchillado pero no tenía sangre. Le levanto la remera, tenía la herida y algo que le sobresalía. Me decía que le faltaba el aire. Estaba pálido”, manifestó el testigo.

Si bien la madre de Biasi no estuvo presente en la agresión, si aportó la historia narrada por una vecina conocida como Chona, quien es la otra testigo clave del hecho y esperan que este jueves se presente a declarar. “Me cuenta que mi hijo quería mostrarle un perrito que tenemos, que se llama Mimoso. Cuando estaba en la calle, salió corriendo entonces Chelo y lo llamaba: ‘¡Mimoso, Mimoso!’. Parece que este hombre –en referencia  a Caballero- se sintió provocado y lo comenzó a insultar”, atestiguó.

“Hubo un altercado. Mi hijo se fue pero en la esquina lo estaba esperando este asesino. No sólo lo apuñaló si no que le levantó el cuchillo y le cortó el intestino en tres partes. Como una persona local saltaba y gritaba: ‘¡Lo maté, lo maté!’”, agregó entre lágrimas la mujer.

“Mi hijo medía 2.09 metros, si hubiera tenido algo en las manos le hubiera volado la cabeza a ese cerdo”, aseguró, cuando las partes le consultaron sobre un palo de madera que fue secuestrado en el lugar del hecho. Albarracín tampoco ubicó el elemento en el teatro de los hechos.

El amigo de la víctima aseguró que había visto al imputado bebiendo alcohol en reiteradas ocasiones y que ya se había peleado a golpes de puño con otros vecinos. Por su parte, Miranda indicó que la mujer a la cual le compró la vivienda en ese barrio le aseguró que el mismo hombre había matado a su hija “porque no le quiso fiar una botella de cerveza, pero la causa prescribió”.

La declaración de la testigo identificada como Chona, quien es difícil de ubicar ya que se mudó del barrio tras el hecho de sangre –aseguran que hay amenazas de por medio-, se convierte en un elemento clave en la causa ya que sería quien observó cómo comenzó y terminó el altercado que le quitó la vida a Biasi.

Muerte sangrienta y represalia vecinal

El 2 de setiembre de 2013, cerca de las 4.30, Marcelo Alejandro Chelo Biasi (25) se encontraba en la intersección de Corrientes y Pascual Segura, del barrio Corti de Las Heras. Según sostiene la acusación, mantuvo una discusión con Roberto Tito Caballero (44), un vecino de la misma manzana.

La víctima volvía a su domicilio tras el altercado, cuando fue abordado por el imputado en la vereda. “Te voy a matar”, le dijo, para luego extraer un cuchillo carnicero y apuñalarlo en el abdomen. Biasi estuvo en terapia intensiva del Hospital Central y falleció en la mañana del día siguiente.

Al conocerse la muerte, vecinos y personas del entorno de la víctima fatal llegaron a la casa de Tito Caballero, sobre calle Pascual Segura al 230. La horda enfurecida escribió con aerosol las paredes de la casa y luego la prendió fuego. En el lugar tuvieron que ser desalojados la madre del hombre y sus dos hijos adolescentes. “Tenía un horno pizzero para empezar un nuevo proyecto de trabajo y 2 mil euros, que se los robaron cuando saquearon la casa”, aseguró el acusado en el comienzo del debate.

La causa, caratulada como homicidio simple, se ventila en la Tercera Cámara del Crimen –integrada por Eduardo Martearena, Laura Guajardo y Diego Lusverti- y tiene como fiscal de cámara a Fernando Giunta.