Desde hace más de dos décadas que los limpiavidrios de la Costanera y el Nudo Vial se transformaron en una problemática eterna. Los municipios no encuentran una solución y resulta casi imposible controlarlos.
A diario, los conductores que pasan por ese sector limítrofe entre Ciudad y Guaymallén pasan momentos indeseables y se ven forzados a pagarles por un servicio nadie pide y que la mayoría de las veces se acepta por obligación o miedo.
Este domingo, una de esas situaciones terminó con un hombre gravemente herido después de negarse a que le lavaran el parabrisas de su camioneta. El limpiavidrios lo golpeó en el rostro con un palo de escoba y terminó hospitalizado con lesiones que le dejaron secuelas de por vida.
El autor de la agresión, identificado como Marcelo Juan Araya Garro, tiene 31 años, numerosos antecedentes y reciente pasado carcelario. Fue detenido luego de que transeúntes lo ajusticiaron a golpes, mientras intentaba huir del lugar donde ocurrió el hecho.
Luego de la aprehensión, estuvo internado en el Hospital Central -no muy lejos de la habitación donde estaba alojada la víctima- debido a los golpes que recibió cuando trató de escapar.
Una vez que recibió el alta, pasó a estar detenido en una celda de la Comisaría Tercera de calle Rioja. Allí fue imputado por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien tomó intervención en la causa.
La representante del Ministerio Público lo acusó por el delito de lesiones graves y ordenó que pase a prisión, ya que contaba con una sentencia previa. Justamente, la mañana de este miércoles pasó a un penal provincial.

El hecho que lo dejó nuevamente tras las rejas tuvo lugar el domingo cerca de las 14.30, cuando la víctima, llamada Hernán Clut (46), circulaba a bordo de su Ford Ranger por la Costanera, en dirección al sur, acompañado por una amiga y la hija de ella.
Cuando estaba por llegar al cruce con calle Buenos Aires, frenó el semáforo en rojo. Debido a que venía con el vidrio bajo, escuchó que desde atrás un sujeto gritó: “¿A dónde vas vos? Vení para acá”.
Acto seguido, el individuo se acercó al vehículo y arrojó agua sobre el parabrisas para comenzar a limpiarlo. Pero el conductor le indicó que no deseaba sus servicios.
El limpiavidrios continuó, haciendo caso omiso a lo que decía el hombre al volante, quien le insistió con la negativa. Fue allí cuando el sospechoso se abalanzó sobre la ventanilla de Clut, como tratando de meterse a través de la misma.
La víctima sintió que su integridad estaba en peligro y, desesperado, dobló en contramano hacia calle O’Brien de Guaymallén. Pero el limpiavidrios se colocó por delante, evitando que pudiera avanzar.
Seguidamente, utilizando el palo de madera de un utensilio que utiliza para lavar los parabrisas, le pegó con la punta en el rostro. Le atravesó los anteojos y le clavó garrote debajo del ojo izquierdo.
El conductor quedó prácticamente desvanecido y el agresor continuó con la golpiza. Fue allí cuando transeúntes y un policía que estaban cerca de la escena intervinieron para ayudarlo.
El limpiavidrios se dio a la fuga, pero a los pocos metros le dieron alcance e intentaron lincharlo. En cuestión de segundos, varios móviles llegaron hasta allí y aprehendieron al autor.
Al identificarlo, constataron que se trataba de Araya Garro, quien tenía un amplio prontuario con antecedentes por encubrimiento, robo agravado por el uso de arma impropia y por ser cometido en poblado y en banda, portación ilegítima de arma de fuego, homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y lesiones leves agravadas por el v{vínculo y por mediar violencia de género, detallaron fuentes policiales.
Por su lado, la víctima fue asistida en el teatro del hecho por personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) que después lo trasladó al Hospital Central. Allí, Clut quedó internado varias horas y debió ser sometido a una cirugía.
Presentaba fractura en el maxilar y hundimiento de pómulo. De la zona afectada le sacaron fragmentos de vidrio de sus lentes, que le habían quedado clavados. Pese a que recibió el alta esa misma noche, está lejos de mejorar.
Difícil recuperación y secuelas
En una charla con El Sol, Clut explicó que los días posteriores han sido extremadamente duros. Las lesiones que sufrió le provocaron la pérdida de sensibilidad en un sector del rostro: “Me tenían que volver a operar pero no va a ser posible. Me destruyó un nervio que le da sensibilidad a la cara. El daño es permanente”, explicó.
Además, contó que los profesionales le recomendaron someterse en un futuro a una cirugía estética, ya que el sector del pómulo le quedó “hundido”.
Eso no es todo. A raíz de la agresión se verá imposibilitado de trabajar por un largo tiempo. Hernán tiene una empresa de ingeniería eléctrica, pero deberá mantenerse por fuera de sus actividades laborales: “Me dijeron que van a ser más o menos dos meses de recuperación”, añadió.
En tanto, se quejó de lo que se vive día a día con los limpiavidrios en la Costanera: “Vivo a tres cuadras de allí. Paso todos los días y es peligroso. El domingo varias mujeres me contaban llorando del miedo que le tienen a estos vándalos”.
“Presionan a las personas, las escupen para que les den palta. Esto debe terminarse”, sentenció.
Asimismo, su pareja pidió que la actividad de los limpiaparabrisas sea “penalizada”, ya que se trata de “gente con un tremendo nivel de violencia”.
