La reja rota, las sábanas colgando y el cuerpo del interno tras la caída.

Una investigación administrativa y otra judicial se pusieron en marcha para determinar responsabilidades entre cuatro penitenciarios que estaban de guardia en el sector carcelario del Hospital Central de Ciudad cuando dos detenidos intentaron escapar del predio durante la madrugada de este domingo.

El episodio ocurrió en el tercer piso del nosocomio, donde funciona la Alcaldía 4 del Servicio Penitenciario, y terminó con la muerte de uno de los internos tras caer al vacío desde gran altura.

El caso generó fuerte repercusión por el modus operandi de los malvivientes (destrozando y forzando rejas) -se cree que utilizando una sierra-, por quién era el sujeto que se terminó matando y por la falta de control en horarios nocturnos, debido a que se trata de un sector con cámaras y considerado de máxima seguridad.

La intervención judicial comenzó durante la mañana, cuando tomó conocimiento formal de lo ocurrido tras el fallecimiento del interno, aunque la maniobra de fuga se había producido cerca de las 2.30 en la habitación 328 del pabellón penitenciario.

En el lugar trabajó personal policial del servicio del hospital junto con Policía Científica, que inició los primeros peritajes para reconstruir cómo se produjo el escape desde una ventana del tercer piso.

De acuerdo con la reconstrucción preliminar que realizó este diario con varias fuentes del caso, como una escena cinematográfica, los detenidos lograron forzar un barrote metálico de la ventana de la habitación y utilizaron varias sábanas para improvisar una soga con la que intentaron descender hasta la salida ubicada sobre calle Garibaldi, es decir, hacia el norte.

El primero en bajar fue el interno oriundo del Valle de Uco, Sebastián Leonel Rodríguez Chausino, de 26 años, quien logró llegar al sector inferior del hospital. Sin embargo, cuando intentó hacer lo mismo el segundo interno, Juan Marcelo Tejada Jofré (35), la improvisada cuerda cedió y el hombre cayó desde tres pisos de altura, aproximadamente.

Tejada Jofré fue asistido por personal médico y trasladado en camilla dentro del hospital, pero a las 6 un médico constató su fallecimiento como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Sábanas colgando desde el tercer piso hacia los aires acondicionados y también en el piso. Las pruebas del caso.

El otro interno fue detectado por efectivos policiales que realizaban servicio extraordinario en el acceso de calle Garibaldi. El hombre merodeaba el lugar en actitud sospechosa y, al ser interrogado, primero dijo que estaba cuidando a un paciente.

Sin embargo, terminó confesando que se había fugado del sector penitenciario del tercer piso, por lo que fue reducido y nuevamente detenido. Un tercer reo se encontraba en el sector, pero no participó de la maniobra de fuga.

La investigación administrativa apunta ahora a esclarecer el rol del personal penitenciario que tenía a su cargo la custodia del sector. En el turno se encontraban tres suboficiales y un subalcaide. Este último, encargado provisionalmente de la sala.

Los investigadores buscarán determinar si durante la fuga se produjo algún ruido o situación que debiera haber alertado al personal, teniendo en cuenta que los internos debieron dañar una reja y manipular sábanas para intentar descender desde una ventana.

Para avanzar en la incorporación de pruebas, se iban a analizar registros de cámaras de seguridad y material fotográfico del lugar. Incluso surgió un dato aportado por personas de pisos inferiores, que habría observado momentos antes una sábana subir y bajar por la fachada del edificio, lo que se convirtió en un elemento clave para establecer la secuencia exacta de la fuga y el momento en que se produjo la caída fatal.

Juan Marcelo Tejada Jofré, el asaltante que amenazaba con matar policías. Fue el que murió este domingo.

Homicida en el penal y asaltante

El interno fallecido, Tejada Jofré, tenía 35 años y era un delincuente conocido por los investigadores policiales. Tenía domicilio en el barrio La Gloria, en Godoy Cruz, y se encontraba detenido desde 2024 luego de ser identificado como sospechoso en una serie de asaltos cometidos con armas de fuego. Su captura se produjo tras un operativo en el barrio Pablo VI, donde fue localizado luego de quedar registrado en cámaras de seguridad.

La trayectoria delictiva de Tejada Jofré se remontaba a varios años atrás. En 2017 había quedado bajo la mira de la Justicia por su participación en el asesinato de Adrián Rudy Sosa (homicida del turista neozelandés Nicholas Heyward), ocurrido en diciembre de 2016 dentro del penal de San Felipe.

Para ese momento, el sospechoso se encontraba en libertad, aunque ya contaba con antecedentes y varias detenciones en cárceles de la provincia. Fue capturado en Buenos Aires y luego condenado por ese homicidio en riña ocurrido adentro del penal: recibió cuatro años de cárcel.

En los años siguientes volvió a aparecer en distintos expedientes judiciales. En 2021 recibió una condena de dos años en un juicio abreviado luego de un episodio vinculado a un intento de usurpación de viviendas en Godoy Cruz, durante el cual resultó herido de bala en una de sus piernas.

Tras su última detención en 2024, permanecía alojado en la cárcel hasta que en la madrugada del domingo intentó escapar desde el Hospital Central, maniobra que terminó con su muerte tras la caída desde el tercer piso.