Desde Formosa llegó a las manos de la policía y de la Justicia la foto de quien sería Claudio Rudi Cabrera (42), alias El Negro, acusado de asesinar a golpes a Laura Ginart (28) y al brasileño Egon Sterlin (40). Y, para los investigadores, la imagen que tienen “sería” la del principal sospechoso, ya que el hermano de la joven víctima y su madre no reconocieron al casero en el cotejo al que ambos fueron sometidos en sede judicial. “Cabrera es todo un enigma, nos costó averiguar su nombre y ahora hay que tratar de identificarlo físicamente para poder diseminar la foto por todos lados.
Hay que esperar, sólo hay que aguardar un poco más”, indicó una fuente directa de la pesquisa. Durante el fin de semana, la Oficina Fiscal Nº9 citó a los dos familiares de Ginart –sus nombres no fueron aportados por los investigadores a requerimiento de los testigos– con el fin de determinar si la fotografía que les llegó desde Migraciones pertenece a El Negro Cabrera. La imagen fue mezclada entre otras muestras. Entonces pasaron, por separado, los dos allegados a Laura para ver si entre todas ellas podían identificar al principal sospechoso.
Pero el resultado fue negativo. Para ellos, la foto de Cabrera, en ese álbum, no estaba. Entonces, resignados, los detectives salieron de la sala y se comunicaron con sus colegas formoseños para saber si la imagen que les enviaron correspondía a la del sindicado. Justamente, los encargados de desentramar cómo sucedieron los asesinatos y quién fue el autor de ellos argumentaron que la foto podría ser de Cabrera, aunque existe la posibilidad de que sea de antigua data.
OTRO COTEJO.Para ayer a la mañana, el fiscal de Guaymallén que lidera la investigación, Alejandro Iturbide, programó realizar otra medida con algunos integrantes de la familia Ginart, para que ellos trataran de identificar a El Negro en unos retratos hallados en la computadora que estaba en el teatro del hecho. El hermetismo que existe en el expediente impidió que trascendiera el resultado de ese cotejo. Lo cierto fue que hasta ayer a la tarde era un misterio si las características físicas y el rostro de Cabrera ya estaban definidos y asentados en la causa.
AL AMANECER. Laura y Egon fueron asesinados a primera hora del domingo 3 de noviembre. Se encontraban durmiendo y, de repente, una persona entró a la casa ubicada en la parte trasera de la vivienda de la calle Libertad 1545, en Guaymallén, y fue directamente a matarlos. Lo primero que hizo el malviviente fue reventarle la frente al brasileño con un objeto contundente, similar a un hacha o un machete. El Cuerpo Médico Forense dictaminó que el hombre murió mientras dormía.
En tanto, la joven fue asesinada, presuntamente, con la misma arma utilizada para ocasionar el deceso de Sterlin, pero ella se resistió. Y esto fue demostrado por los facultativos que realizaron la necropsia, ya que encontraron restos de ADN de su agresor en las uñas de Ginart. A media mañana, el pequeño hijo de Laura, quien estaba durmiendo en otra habitación de la misma escena del crimen, se despertó y observó los cadáveres en el suelo. Rápidamente fue a avisarles a sus abuelos, que vivían adelante, y, gritando, les manifestó: “La mamá está muerta”. Los padres de la víctima se dirigieron hasta la vivienda trasera y dieron con los cuerpos maltratados y sin vida.
