Familiares de dos hombres acusados por un crimen provocaron destrozos la tarde de este lunes en la Unidad Fiscal de Homicidios, en el Palacio Policial de Ciudad.

Se trata de parientes de Cristian Soto y Guillermo Pastenez, quienes deben ir a juicio oral y público por el asesinato de Enzo Rodrigo Amaya, ocurrido en noviembre del año pasado en la zona de El Bloque, en Maipú.

Los allegados a los imputados sostienen que son inocentes y que están presos “injustamente“. Sin embargo, son varias las pruebas que los comprometen en el expediente liderado por la fiscal Claudia Ríos.  

La información indica que alrededor de 50 manifestantes se hicieron presentes alrededor de las 17 en el edificio donde también funciona la Dirección de Investigaciones, localizado en avenida Belgrano.

En un principio, el grupo se ubicó a pocos metros del ingreso al lugar y comenzó a elaborar algunos carteles, que luego pegó en las paredes.

Pero con el paso de los minutos, los autoconvocados empezaron a violentarse y arrojaron algunas bombas de estruendo que estallaron junto a las ventanas del edificio, provocando la trizadura de algunos vidrios.

En el interior del lugar se encontraba trabajando personal del Ministerio Público Fiscal, que sólo se vio alertado por las detonaciones, sin resultar con heridas de algún tipo.

Tras el altercado, los presentes huyeron de la escena antes de la llegada de personal uniformado, por lo que no hubo detenidos ni demorados.

Más allá de eso, fuentes consultadas indicaron que los autores de la agresión fueron tomados por un cámaras de seguridad y se espera que sean identificados en las próximas horas.

El caso

Fue alrededor de las 21 del jueves 12 de noviembre del año pasado cuando Amaya resultó herido en medio de un tiroteo entre bandas del barrio Libertad.

El joven, de 29 años, recibió un impacto de bala en la cabeza, que lo dejó con muerte cerebral. Al día siguiente, dejó de existir en una habitación del Hospital Central.

Tras el hecho de sangre, Soto y Pastenez quedaron sindicados por el ataque letal y terminaron tras las rejas.

Fuentes de la investigación explicaron que los sospechosos fueron sometidos a una prueba de guantelete, que demostró que ambos habían disparado un arma de fuego.

Asimismo, se les incautó un Volkswagen Senda gris, en el que se movilizaban al momento de la detención, que también tenía restos de pólvora en el interior.

Por su parte, Soto ofreció una coartada y aseguró que estuvo trabajando en el momento que se produjo el hecho de sangre. Sin embargo, un sereno declaró que ese día y a esa hora, el presunto matador solicitó salir por un momento, sostiene la información. 

Pese a eso, los familiares de ambos imputados insisten con la inocencia y piden que vayan a juicio rápido. Incluso, marcaron como posibles autores a integrantes de una banda de asaltantes de la zona, pero esa hipótesis ya fue descartada por los pesquisas del caso.