La concesión de la Ruta 7 a cargo de la empresa Caminos del Aconcagua comenzó apenas hace una semana y ya tuvo su primera prueba de fuego: una interrupción de la ruta en alta montaña a raíz de un alud de piedras. Maquinarias de la empresa trabajaron primero para realizar un bypass para evitar que los vehículos queden varados y luego lo harán en el despeje de las rocas más pesadas que cayeron y dañaron a una camioneta.
El pliego que otorgó la concesión por 20 años a la UTE integrada por las empresas Laugero Construcciones, Green y Corporación del Sur, estableció una serie de responsabilidades que tendrá a cargo para el mantenimiento general y que son excluyentes para mantener el control de la ruta. Una de ellas es la intervención en caso de que se produzcan estos fenómenos.

La actividad de despeje ante un caso de alud o un flujo de detrito hasta el miércoles pasado era realizado por personal y maquinaria de Vialidad Nacional, que generalmente tenía la colaboración directa de Gendarmería para organizar los operativos de tránsito. Con el inicio de la concesionaria, ahora es responsabilidad de Caminos del Aconcagua, a pesar de que en el texto del pliego no está especificado de esa manera.
El criterio básicamente es la “liberación de la calzada“. Por ende, también será responsabilidad de la empresa despejar en caso de que un camión vuelque y obstaculice la circulación, un incidente muy habitual sobre todo en la época de mayor demanda del paso internacional, en el inicio de la temporada estival que se aproxima.
No será responsabilidad de la empresa si ese vuelco se produce justo después de la villa de Las Cuevas, antes del túnel internacional.

Cuándo sí interviene Vialidad Nacional
Según indica el pliego, hay una inclemencia en la que sí tiene jurisdicción Vialidad Nacional independientemente del tramo en cuestión. El organismo deberá garantizar el despeje de nieve en la temporada de invierno. Sobre todo para habilitar el paso internacional. Eso incluye “prevenir la acumulación de nieve en las rutas, el riego con líquido anti hielo o con solución salina, y la distribución de sal a granel para evitar y prevenir la formación de hielo sobre la calzada“.
Finalizado el operativo invernal, nuevamente queda a cargo de la ruta la concesionaria, que se hará cargo en ese caso de las tareas rutinarias para conservar la ruta (lavar los puentes y alcantarillas con losas transitables, para evitar el ataque de sal), señalamiento horizontal y vertical, reposición de sistema de contención vehicular y balizamiento invernal de ruta.
El pliego indica además que la concesionaria también debe suministrar móviles de seguridad vial para patrullar el tramo de alta montaña para acudir ante emergencias con la mayor celeridad posible.
El primer operativo
La empresa ya asumió el control y desplazó maquinaria que realizó un provisorio despeje de material a los fines de habilitar un bypass a través de la brecha. Esto fue para permitir el tránsito en media calzada de los vehículos que quedaron varados a ambos lados.

Según indicaron desde la empresa, realizaron un corrimiento del material que se desprendió para liberar la traza y a la vez revisaron ese tramo de la montaña para asegurar que no hayan rocas sueltas de tamaño considerable que puedan volver a desprenderse.
Trabajaron en el lugar una retropala y una topadora. También contaron con la colaboración de Gendarmería. Minutos pasados de las 17 la Ruta quedó totalmente habilitada.
Los primeros trabajos por la tormenta
En el marco de las obras de reparación y mantenimiento, la empresa también tuvo que realizar una serie de intervenciones en alta montaña debido a la tormenta que se registró este martes.

Entre las principales intervenciones se ejecutó el calce y perfilado de ambas banquinas a lo largo de un tramo de 1,5 kilómetros, comprendido entre el kilómetro 1.062 y 1.063. Aseguraron que la obra era necesaria producto del arrastre de material provocado por las lluvias, para eliminar descalces pronunciados y evitar que los vehículos pierdan estabilidad.
Además, en el kilómetro 1.108, los equipos limpiaron entradas de alcantarillas y desobstruyeron el ingreso de agua afectado por la acumulación de sedimentos y rocas por la tormenta. También se desobstaculizaron las banquinas para permitir que el agua fluya sin intervenir la ruta.
