Imagen ilustrativa.

Quedó tendido en medio del descampado, con la pierna ensangrentada y la radio como único enlace con sus compañeros. Herido de un disparo en plena persecución con tres malvivientes, un efectivo de la Unidad Especial de Patrullaje de Las Heras (UEP) pidió auxilio con voz entrecortada mientras los disparos aún resonaban en la oscuridad de una barriada. La rápida coordinación desde el CEO y sus compañeros de trabajo nocturno en la calle permitió rescatarlo con vida y desatar un fuerte operativo para dar con los delincuentes, aunque los rastrillajes para atraparlos no fueron positivos.

El hecho ocurrió este sábado por la noche, tal como reveló El Sol, en un sector colindante al barrio Integración de Las Heras. Cerca de las 20.30, el auxiliar superior Daniel Ayoroa, de 51 años, patrullaba en el móvil 3740 junto a su compañera cuando intentaron identificar a dos hombres sospechosos.

Un tercero se encontraba la escena. Al notar la presencia policial, los sujetos escaparon corriendo hacia un descampado. Ayoroa fue detrás, sin saber que segundos después quedaría herido con un balazo que lo atravesó y atrapado en un sector de difícil acceso.

“Ahí voy, ahí voy, dame un segundo”, alcanzó a decir su compañera por la radio, tal como escucha en un audio al que accedió este diario. Pero la voz de Ayoroa irrumpió con urgencia: “Tres QRJ (sospechosos, delincuente en el código policial) en con dirección al este de mi QTH (lugar)”, detalló el uniformado. “Tranquilo, Ayorora, tranquilo, ya llegamos”.

El uniformado ya estaba herido y pedía ayuda. “Sacarme por GPS, no puedo caminar, estoy tirado en el piso”, imploró, mientras sus compañeros rastreaban su ubicación por cámaras del CEO y el sistema de geolocalización de la radio.

El audio de la frecuencia segundos después del tiroteo.

A esa altura, en el centro de monitoreo, la tensión era total . “Ahí lo tengo al efectivo por calle Olascoaga y Antártida Argentina, la próxima hacia norte, hacia el oeste, una cuadra, se ve la manzana C”, dijo uno de los efectivos mientras guiaba al móvil de rescate. “Dónde está, ya me metí”, pidió su colega. Otro ordenó con firmeza: “Sacámelo al policía y llevámelo al hospital. Tranquilo”.

Ayoroa fue alcanzado por un proyectil en la pierna izquierda (posiblemente calibre 9 milímetros), con orificio de entrada y salida. Lo trasladaron primero al Hospital Carrillo, luego al Lagomaggiore y finalmente a la Clínica Francesa, donde fue atendido y quedó internado. Quedó fuera de peligro.

Los peritajes posteriores confirmaron que hubo un enfrentamiento en el lugar. A raíz del ataque, la fiscal Claudia Ríos ordenó preservar la escena toda la noche y dispuso el secuestro del arma reglamentaria para realizar los peritajes correspondientes. En un primer momento, la causa había quedado en manos del fiscal Correccional Tomás Guevara, quien este lunes pasará a la Unidad Fiscal de Tránsito.

El lugar donde se produjo el hecho.

Durante horas trabajaron en la zona Policía Científica, Canes, el Grupo VANT (drones) y la Unidad Investigativa departamental.

Fuentes policiales y policiales detallaron que la escena reflejó el riesgo que corren los efectivos en la primera línea de la inseguridad en las barriadas del Gran Mendoza. “No murió de milagro, un plomo podría haber impactado en otro sector del cuerpo. Tenía chaleco correspondiente, pero la situación fue de extrema violencia”, describió un efectivo que estuvo en la escena y habló con este diario.