Adolfo Aristarain.

El cine argentino y español perdió este domingo a una de sus figuras más influyentes con la muerte de Adolfo Aristarain en Buenos Aires. Tenía 82 años y deja una filmografía clave para entender el desarrollo del cine en español, además de un reconocimiento reciente que resumía su trayectoria: la Medalla de Oro 2024 otorgada por la Academia de Cine de España.

Nacido en 1943 en el barrio porteño de Parque Chas, Aristarain fue el primer director argentino en recibir esa distinción. La Academia lo reconoció por su aporte decisivo al cine argentino y su influencia en la cinematografía iberoamericana, una carrera que también fue premiada con el Goya a la Mejor Película Iberoamericana por Un lugar en el mundo y el Goya al Mejor Guion Adaptado por Lugares comunes.

Su recorrido estuvo marcado por un fuerte vínculo con España, donde vivió varios años y rodó parte de sus obras más reconocidas. Allí trabajó junto a Mario Camus, su referente, y también con realizadores internacionales como Sergio Leone, Lewis Gilbert y Gordon Flemyng.

Antes de consolidarse como director, atravesó distintos oficios dentro de la industria: fue meritorio, sonidista, montador y asistente de dirección, e incluso tuvo un paso como actor en Dar la cara. Su sociedad con la guionista Kathy Saavedra resultó clave para definir el tono de sus historias.

Autodidacta y cinéfilo desde joven, construyó un estilo influenciado por John Ford y Alfred Hitchcock, con relatos atravesados por conflictos humanos y una fuerte impronta personal. Siempre destacó el rol de los actores, a quienes consideraba fundamentales para sostener sus películas.

Entre sus obras más representativas se encuentran Tiempo de revancha, Un lugar en el mundo, Martín (Hache), Lugares comunes y Roma. Su muerte cierra una trayectoria marcada por una mirada propia y una influencia que atraviesa generaciones del cine argentino y español.