En febrero del año pasado, la búsqueda de Nahuel Nicolás Acevedo (34) paralizó a la provincia. Durante más de dos días, policías buscaron al oriundo de la localidad bonaerense de Hurligham, que llevaba algunos años viviendo en Mendoza. Todo terminó de la peor manera: su cadáver fue hallado en un camping de Blanco Encalada, en Luján.
Por aquel entonces, Nahuel estaba intentando vender la casa que había comprado en Godoy Cruz, debido a que tenía decido volver a su Buenos Aires natal para avanzar con algunos proyectos laborales que había ideado con su padre.
Justamente, esa situación fue aprovechada por los supuestos autores del asesinato, de acuerdo con la investigación que desarrolló el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello. Por el hecho fue detenido un compañero de trabajo la víctima, Ernesto Marcelino Funes Berrios, alias Quinchín, junto a sus sobrinos Felipe Funes y Leandro Ñaño Luján.

La hipótesis sostiene que Funes Berrios y sus familiares planearon quedarse con la vivienda de Nahuel de manera ilícita. Para eso, lo mataron a golpes y le robaron los planos y las actas notariales de la propiedad, con la intención de simular que la habían adquirido antes de su desaparición.
Este lunes, los tres imputados se sentaron en el banquillo de los acusados para comenzar a ser juzgados por un jurado popular. Están imputados por homicidio criminis causa y arriesgan una pena a prisión perpetua.
Algunos días antes, un grupo de doce personas conformado por familiares y amigos de Acevedo llegaron a la provincia para presenciar el juicio y exigir justicia.

Con camisetas y banderas con el lema “Justicia por Nahuel Acevedo”, los allegados a la víctima se hicieron sentir durante la primera jornada en el Polo Judicial.
Para los bonaerenses no fue sencillo viajar a Mendoza, ya que debían afrontar gastos de traslados y alojamiento durante los cinco días que está estipulada la duración del debate.
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Por eso, hace algunos meses sus amigos organizaron rifas y hasta un recital para recaudar dinero para recolectar, puesto que Nahuel también era músico y supo tener una banda en su ciudad natal.
Así, haciendo un gran esfuerzo, seis amigos de Acevedo pudieron viajar junto a su familia: cinco de ellos que lo conocieron haciendo montañismo y el restante era baterista de la banda en la que supo tocar.

“Tenía mucho para dar”
Fermín Sánchez, uno de los allegados que viajó a Mendoza, describió a Nahuel como “una persona mágica, increíble, buena, super inteligente, despierta y lúcida”. Contó que lo conoció hace más de 10 años en Hurlingham a través de un grupo de amigos con los que tocaban la guitarra y hacían música.
Con el tiempo, comenzaron a viajar y desarrollaron un amor por “la naturaleza y la vida al aire libre”. Relató sobre sus viajes a Tucumán, provincia de la cual son oriundos sus padres y donde un gran fanatismo por el Club Atlético Tucumán, equipo que justamente hoy es puntero de la Liga Profesional de Fútbol.
Juntos se iniciaron en el montañismo, una de las grandes pasiones de Acevedo: organizaron expediciones, llegaron a escalar el volcán Lanín, ubicado entre Neuquén y La Araucania chilena. “Para Nahuel el objetivo no era la cumbre, sino disfrutar de la naturaleza y la montaña”, refirió.

Con el tiempo, los caminos ambos se separaron, Fermín se estableció en Bariloche y Nahuel lo hizo en Mendoza, donde se enamoró de una joven: “Vendió sus pertenencias y renunció a su trabajo en la fábrica Ford de Pacheco, donde trabajaba con su padre” relató.
Aunque admitió que no sólo se radicó en tierras mendocinas por amor a una mujer, sino que también lo unía con la provincia su fuerte conexión con la montaña.
Más allá de eso, nunca dejaron de estar en contacto y en el último tiempo habían planificado algunos proyectos juntos. “Nahuel tenía mucho para dar en esta tierra”, sentenció Fermín.
El hecho
Fue el miércoles 10 de febrero del año pasado cuando Acevedo se comunicó por última vez con sus amigos y familiares. Después de eso, no volvió a tener actividad en sus redes y dejó de contestar mensajes o llamadas.
Por ese motivo, un amigo que estaba preocupado por la situación se dirigió hasta la Oficina Fiscal Nº 3, en la Comisaría Séptima, para radicar la denuncia de paradero.
Policías de esa dependencia lo acompañaron hasta el domicilio de Nahuel, en calle Corrientes al 1800. Allí encontraron la puerta abierta y manchas de sangre que iban desde el ingreso hasta el interior de su habitación. Además, faltaba su camioneta.
Esos indicios encendieron la alarma en las autoridades, que iniciaron una intensa búsqueda. De las averiguaciones practicadas surgió que Acevedo iba a juntarse con Quinchín Funes, quien se había mostrado interesado en adquirir su casa.

Imágenes de cámaras de seguridad y otras pruebas comprometieron al albañil que trabajaba con Acevedo, por lo que se practicó un allanamiento en su domicilio. Allí, dieron con una mochila con documentos del inmueble que la víctima tenía a la venta.
Ante eso, el fiscal Pirrello ordenó detener a Funes y sus dos familiares. Fue allí cuando uno de los sospechosos se quebró ante los policías de Investigaciones y aportó el lugar donde habían enterrado su cadáver.
Con ese dato, los efectivos se dirigieron hasta un sector frente al camping Los Sapitos, en Blanco Encalada, y hallaron los restos bajo tierra. Un día después, la Peugeot Partner de Acevedo fue hallada prendida fuego en el barrio Campo Papa.
