La delincuencia en Mendoza no tiene límites. Tampoco le sobra el ingenio. Pero se las rebusca para amargarle los minutos, las horas y los días a más de uno.
Este miércoles se produjo un particular robo en pleno microcentro provincial, en zona de calles 9 de Julio y Rivadavia, cuando un hombre caminaba con aproximadamente un millón de pesos en el interior de una mochila y una pareja de pungas se los quitó abriendo el cierre sin que lo notara.
La mujer fue detenida a pesar de que intentó desligarse del hecho y la víctima recuperó parte del dinero. Terminado el momento de tensión, tanto policías como preventores reconstruyeron cómo se produjo el hecho de inseguridad cuando faltaban algunos minutos para las 13.
Todo comenzó cuando la víctima, de 46 años, fue avisada de la sustracción del dinero por un trabajador de estacionamiento medido que observó el accionar de los dos malvivientes –un hombre y una mujer- y salió en persecución para intentar recuperar lo que era suyo. Detectó que el ladrón se subió a un taxi para escapar pero le dio alcance y frenó la marcha entre calles 9 de Julio y España.
El dueño del dinero, que al parecer venía siendo seguido por la pareja de ladrones, abrió la puerta trasera izquierda del taxi y le exigió al malviviente que le entregara los billetes. En medio de los gritos y la atención que estaban generando en la vía pública, el autor del robo devolvió parte del dinero.
En ese momento la mujer que lo acompañaba empujó a la víctima y este accionar intencional fue aprovechado por el sujeto que había sustraído el dinero para huir. Nuevamente, el hombre asaltado quiso salir corriendo para evitar que el caso terminara sin detenidos y la cómplice le hizo una sorpresiva zancadilla, generando que cayera al piso y perdieran de vista al delincuente, facilitando de esta forma la fuga.
Personal policial y de preventores que patrullaba por calles Montevideo y 9 de Julio tomaron contacto con el caso y aprehendieron a la mujer, quien intentó desligarse del robo asegurando que se encontraba sola y realizaba comprar en los comercios de la zona. No creyeron en la versión que dio in situ y la trasladaron hasta la Comisaría Cuarta a disposición de la Justicia.
