Desde hace casi dos décadas, el nombre de Franco Luis Guillermo Vélez Villafañe, conocido como el Boli, resuena en los pasillos judiciales y policiales de Mendoza. A sus 39 años, su prontuario es tan extenso como su fama en los barrios Chacras de Coria y Vertientes del Pedemonte, en Luján de Cuyo, donde su presencia divide a los vecinos entre el miedo y la resignación. Robos, abuso sexual, amenazas, lesiones, tráfico de drogas y hasta víctima de un secuestro figuran entre los capítulos de una vida marcada por el delito y la violencia.
Este miércoles volvió a quedar a disposición de la Justicia federal en una causa de drogas mientras gozaba del beneficio de la detención domiciliaria por otra causa. También su pareja, Mayra Baigorria (33), y un hombre que custodiaba más de un kilo de cocaína con el sello de un delfín, identificado como Dardo César Ochoa, de 60 años, fueron capturados por efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y de la Policía Federal, que trabajaron en conjunto durante meses sumar pruebas sobre narcomenudeo en los citados distritos.
Allanamientos antidrogas en Eco Chacras: a quién apuntan
Una investigación de varios meses encabezada por efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y agentes de la Policía Federal apuntaron este miércoles por la mañana contra Franco Luis Guillermo Vélez Villafañe, conocido como el Boli, sospechado de liderar una…
Vélez Villafañe no es un desconocido para las fuerzas de seguridad. Desde 2006, cuando fue acusado por violación de domicilio, su nombre comenzó a circular entre las fichas de Investigaciones. Los años siguientes lo vieron sumar causas por robo, amenazas agravadas y abuso sexual.
En 2015 dio el salto al fuero federal, cuando fue procesado por infracción a la Ley de Estupefacientes 23.737, en una investigación que también involucró a familiares directos, quienes manejaban un “quiosquito” de drogas en el barrio Eco Chacras, sobre calle La Unión, mismo domicilio que fue allanado este miércoles después de las 7. En ese operativo, personal policial secuestró cocaína, marihuana y dinero en efectivo; su hermana terminaría condenada dos años después.
Pero el historial del Boli no se limita a estar en la mira de los pesquisas: también fue víctima. El 23 de enero de 2018 protagonizó un violento secuestro en su casa de calle Los Álamos. Tres encapuchados armados, que simulaban ser policías, irrumpieron en su vivienda y se lo llevaron por la fuerza.
Cuando un vecino intentó impedir que se lo llevaran, fue baleado en una pierna. Horas más tarde, Vélez fue hallado inconsciente y con graves heridas en la cabeza en el barrio Sol y Sierra, en el oeste de Godoy Cruz. Los investigadores sospecharon que el ataque había sido una venganza vinculada directamente al negocio de la venta de sustancias.




Al año siguiente, su nombre volvió a aparecer en otra causa resonante: el doble homicidio de Gabriel Adrián Ortiz y Juan Ricardo Carrizo, ocurrido en su casa ubicada sobre calle La Unión casi Los Chañares.
Los investigadores determinaron que se trató de un ajuste de cuentas en medio de una transacción narco. Vélez Villafañe y Baigorria presenciaron los asesinatos y quedaron bajo la figura de testigos protegidos, tras recibir amenazas durante la investigación. Para entonces, el Boli ya era un personaje conocido en el submundo delictivo del pedemonte.
Aun con ese pasado, el hombre recuperó su libertad en las causas que permitieron su captura y volvió a aparecer en distintas investigaciones. En 2020 fue nuevamente procesado por venta de drogas, pero en poco tiempo regresó a las calles.
Esa dinámica -detenciones fugaces y rápidas excarcelaciones- comenzó a generar malestar entre efectivos de distintas unidades, que lo sindicaron como un delincuente “que siempre cae y sale”. La preocupación se extendió también entre los vecinos, quienes lo vinculan con movimientos extraños y reuniones nocturnas en varias casas del distrito.
Esa rutina se quebró este miércoles por la mañana, cuando la PCN y la Policía Federal concretaron un amplio operativo en Vertientes del Pedemonte, tras varios meses de investigación y trabajos en conjunto. Las pesquisas detectaron al menos diez domicilios donde Vélez Villafañe y un grupo de allegados almacenaban drogas y dinero.
También había sospechas de que ocultaban armas. Los agentes desplegaron los allanamientos antes de las 7, logrando su captura junto a varios sospechosos y el secuestro de elementos que serán clave para el avance de la causa.
En total, dieron con 1.035,60 gramos (distribuidos en un ladrillo rectangular y 12 dosis). Los investigadores aseguraron que, traducido en dosis para la venta en pequeñas cantidades, resulta un equivalente de 3357 dosis. También secuestraron marihuana, elementos de fraccionamiento, 487.000 pesos, 16 teléfonos celulares para peritajes, un VW Suran, dos motos 110cc, documentación que respaldaría algunas evidencias de lavado de dinero y tres balanzas de precisión.
Está sospechado de integrar una banda pseudopolicial, accedió a la domiciliaria y ahora cayó con droga
A fines del año pasado, Franco Luis Guillermo Vélez Villafañe (37) inició un nuevo capítulo de su vida delictiva al ser capturado como presunto miembro de una banda pseudopolicial que se dedicaba a perpetrar asaltos domiciliarios en zonas residenciales de Luján…
La nueva investigación federal apunta a un esquema mixto: venta de estupefacientes y lavado de activos, debido a que habría invertido las ganancias en la compra de bienes inmuebles en el sector. Al menos dos viviendas, y en una de ellas, en el barrio Los Chañares, dieron con el ladrillo de cocaína con el sello de un delfín. Esa sustancia estaba bajo custodia de Ocha.
Los investigadores consultados por El Sol sostienen que el grupo operaba con una logística que combinaba puntos de acopio, testaferros y movimientos financieros bajo apariencia legal. Parte de la información surgió de trabajos de calle y denuncias internas de la propia familia que mostraban traslados nocturnos hacia viviendas rurales y galpones de la zona.
En paralelo, el Boli Vélez fue acusado de participar de hechos de violencia extrema y a grupos pseudopoliciales que simulaban operativos para cometer asaltos en la madrugada, golpeando con brutalidad a las víctimas antes de huir. En esa causa fue capturado en diciembre del 2023 por hechos ocurridos meses antes. Sin embargo, recuperó la libertad con el paso del tiempo.

