A días del asesinato de Cinthia Romina Rodríguez Landi, El Sol recorrió la cuadra del hecho y dialogó con vecinos que describieron un escenario marcado por el temor y la inseguridad cotidiana. Lejos de señalar un episodio aislado, los residentes advirtieron sobre una dinámica sostenida de hostigamientos y controles informales que, según indicaron, se arrastran desde hace años.
La zona, de calles angostas y con escasa presencia de cámaras de seguridad públicas, refleja una convivencia tensa. Vecinos aseguraron que cuidacoches y personas que se mueven de civil mantienen una presencia constante, que se traduce en miradas, recorridos y amenazas. “Acá no es solo lo que pasó ese día. Esto viene de antes”, resumió uno de los residentes consultados.
De acuerdo con la investigación judicial, la muerte de Cinthia se produjo tras un enfrentamiento entre policías de civil y “trapitos” que operan habitualmente en la cuadra. Sin embargo, los vecinos insistieron en que el foco debe ampliarse y describieron a los cuidacoches como un grupo que ejerce control mediante marcaciones de casas, amenazas reiteradas y exigencias a quienes circulan por el lugar.

Al recorrer la cuadra se observaron portones reforzados, cámaras particulares apuntando hacia la calle y un clima de desconfianza permanente. Aunque algunos aceptaron hablar, lo hicieron con cautela: “Siempre somos los mismos los que hablamos, porque los demás tienen miedo de que les pase algo”, relató un residente.
El temor a represalias atraviesa la vida diaria. “Si uno dice algo, al otro día pasa algo en tu casa. Por eso nadie habla”, contó una vecina. Los testimonios coincidieron en que la violencia afecta incluso acciones simples, como salir a la vereda o estacionar el auto frente a la vivienda. Según relataron, los conflictos se concentran durante la noche y, aunque existen denuncias previas, el miedo a represalias contra viviendas o vehículos mantiene a muchos en silencio.
Falta de controles y violencia sostenida
Los vecinos señalaron que la escasa presencia policial y municipal favorece la continuidad de los conflictos: “Los móviles llegan, dan vueltas y se van. No hay seguimiento ni prevención real”, sostuvo uno de los entrevistados. Esta situación, afirmaron, permite que los cuidacoches impongan un control informal sobre el sector, generando un clima permanente de inseguridad.
El impacto se siente con fuerza en las familias que viven en la cuadra: “Tenemos que dividirnos entre llevar a los chicos al colegio y preocuparnos por la seguridad. No se puede descansar ni vivir tranquilo”, contó otra residente.
Mientras la investigación judicial avanza tras la entrega de Lautaro Nicolás Stagnoli, uno de los sospechosos implicados en el homicidio de Cinthia Romina Rodríguez Landi, los vecinos insistieron en la necesidad de medidas sostenidas que permitan recuperar la tranquilidad en la zona y frenar episodios de violencia que, aseveran, fueron desatendidos durante años.
