Una cámara de seguridad registró el hecho.

La defensa del policía José Eliseo Funes, acusado de homicidio agravado por abatir a un delincuente en Luján de Cuyo, buscará acreditar próximamente que el efectivo nunca tuvo intención de matar y que su reacción se produjo en un contexto de riesgo real, luego de ser embestido por el vehículo del malviviente al que intentó capturar.

El caso ocurrió el lunes 6 de octubre, cuando Funes -de 40 años, integrante de la Unidad de Procedimiento y Abordaje de la Niñez y Adolescencia (UPANA)- se cruzó de manera fortuita con Federico Rubén García (37), el mismo hombre que tres días antes le había robado su arma reglamentaria, ropa, documentación y pertenencias del interior de su auto.

El encuentro terminó con García muerto de un disparo en la cabeza y el policía imputado y con prisión preventiva dictada por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación que prevé perpetua en caso de ser hallado culpable.

Arriba: las cámaras de seguridad que captaron a Federico García en el robo a un policía. Abajo: la escena luego del tiroteo.

La abogada defensora, Susana Soleti, sostuvo desde un primer momento que Funes “no salió a buscar a nadie” y que se trató de un encuentro casual, ocurrido después de ingresar a un quiosco y cuando tenía la intención de comprar alimento para su mascota tal como le había pedido su pareja.

En ese sentido, se encuentran a la espera de los peritajes sobre el teléfono celular del efectivo, donde hay conversaciones de WhatsApp con su mujer, que -según fuentes del caso- respaldan esa versión: el plan original era pasar por un petshop de Luján y regresar a su casa.

Las pruebas demostrarían que Funes intentó intervenir ante un accionar delictivo y no ejecutar al ladrón. Testigos del hecho afirmaron que el efectivo se identificó como policía y pidió que llamaran al 911 después de realizar los disparos.

Según esta línea, Funes abrió fuego solo después de haber sido impactado por el Chevrolet Prisma en el pie izquierdo, lo que le provocó una lesión constatada horas más tarde por los peritos médicos, tal como se observa en las imágenes de las cámaras de seguridad que fueron publicadas por El Sol.

La reconstrucción del hecho sostiene que Funes observó al vehículo gris oscuro estacionar frente al quiosco donde él se encontraba. Reconoció el rodado de inmediato: era el mismo que había visto en las cámaras de seguridad del robo ocurrido tres días antes.

Se acercó, dio la voz de alto e intentó frenarle el paso al conductor. Pero García aceleró y lo golpeó. Funes, ya lesionado, extrajo su arma y efectuó ocho disparos en dirección al auto que se alejaba porque entendía que estaba en riesgo su vida. Uno de los proyectiles ingresó por la ventanilla lateral e impactó en la cabeza de García.

El Chevrolet avanzó algunos metros más, chocó contra otro vehículo y volcó. Cuando los efectivos llegaron al lugar, hallaron dentro del auto las zapatillas Nike Jordan blancas con detalles beige que el propio Funes había denunciado como robadas durante el fin de semana. García fue trasladado con vida al Hospital Central, donde murió horas después.

La estrategia defensiva apunta a que, una vez incorporados todos los elementos probatorios, se solicite un cambio de calificación a homicidio en exceso de legítima defensa o legítima defensa, y que Funes pueda declarar formalmente en el expediente.

Hasta este lunes, el policía se encontraba con detención domiciliaria en la casa de su pareja, tras el pedido de su defensa y la autorización del fiscal Gustavo Pirrello, quien lo imputó con la figura más grave y consideró el hecho un caso de “gatillo fácil”.

Por lo que detallaron las fuentes judiciales, el futuro procesal de Funes dependerá de los peritajes, las cámaras y el análisis más detallado del Ministerio Público sobre su accionar.