Omar Hernando Bebe Rojas es un hombre muy conocido para los investigadores judiciales y policiales del Gran Mendoza, penitenciarios y barrabravas. Desde hace varios años viene siendo noticia por diversos hechos delictivos, algunos vinculados al tráfico de drogas y abuso de armas y otros ligados al comportamiento que tenía cuando estaba parado en la tribuna popular sur del Bautista Gargantini, la cancha del club Independiente Rivadavia, junto con sus dos hermanastros.
En marzo del año pasado, el Bebe Rojas salió de la cárcel después de un juicio abreviado por lesiones de arma de fuego y tuvo participación indirecta en un tiroteo con efectivos de Investigaciones en el barrio Bicentenario. Festejaba que sus días de encierro habían finalizado y uno de sus allegados comenzó a disparar sin parar contra los policías.
Esta semana, el Bebe volvió a quedar en el centro de la escena cuando quedó a disposición de la Justicia de Godoy Cruz y fue derivado a la cárcel de Boulogne Sur Mer: sufrió una tremenda paliza en el complejo La Favorita, del oeste de Capital, después de un extraño episodio y, cuando quedó internado en el Hospital Lagomaggiore para su atención médica, lo identificaron y supieron que tenía pedido de captura de parte del fiscal de Instrucción Juan Carlos Alessandra.
No sólo este representante del Ministerio Público le seguía los pasos y ordenó su captura, sus pares Gustavo Fehlmann y Lauro Monticone lo tenían pedido por una serie de expedientes que se iniciaron desde el último día del 2015 hasta el mes pasado, algunos por violencia de género contra su pareja. Así, el Bebe Rojas fue acusado por privación ilegítima de la libertad contra su mujer y sus hijos, otra por lesiones contra la misma fémina y amenazas contra un grupo de vecinos del barrio Bicentenario, donde tiene domicilio, informaron fuentes judiciales.
El malviviente quedó detenido el lunes tras un ataque que recibió en La Favorita. Por el hecho hay dos versiones: una que sostiene que llegó hasta la zona con el fin de robar en una casa y se encontró con que sus moradores lo superaron en número e intentaron lincharlo, y la que relató él mismo ante la Policía, que está relacionada al club de sus amores: como llevaba puesta una camisera de La Lepra –la edición limitada del Bicentenario, que tiene rayas verticales verdes, rojas y blancas– una banda de sujetos de la zona conocida como Los Monos lo abordó y lo golpeó por ese sólo hecho. Más allá de qué motivó la agresión contra el ex jefe de la barra, fuentes hospitalarias señalaron que presentaba lesiones importantes en la zona del rostro, principalmente en ojos, nariz y boca. “Le dieron muchas patadas y piñas en la cabeza”, informó una fuente policial a El Sol.
El martes por la mañana, el Bebe recibió el alta médica y policías lo pusieron a disposición de la Justicia. Como la causa más grave la instruía el fiscal Fehlmann, terminó quedándose con todas los causas contra él.
Lo imputó y ordenó que sea llevado a prisión, donde quedó alojado en el sector 5 , donde están los acusados de abuso sexual y violencia de género. Quedó allí porque existen riesgos de ataques por otros internos con quienes mantiene viejas broncas.
Rojas supo liderar la barra de la Lepra con el apoyo de sus hermanastros, Alfredo Camel y Cristian Nano Jofré. Todos tienen entre 28 y 30 años y son del oeste godoicruceño. Después de zafar de un crimen, el Camel fue condenado a principios de marzo de este año a 4 años y medio de cárcel por tenencia de cocaína para su comercialización.
El Bebe, además, es sobrino del popular Higinio Rojas, un malviviente que en la década del 90 tuvo a maltraer a los policías y a la Justicia por temas de drogas y robos.
Los Monos
Una de las versiones que surgieron a raíz del ataque que sufrió el ex jefe de la barra brava de la Lepra apuntaba hacia la banda conocida como Los Monos. Este grupo está conformado por la familia González, que está dividida en dos partes: unos miembros residen en el barrio Olivares mientras que otros viven en el complejo La Favorita. Estas personas están sindicadas de cometer varios robos domiciliarios e, incluso, el año pasado, a mediados de febrero, se realizaron varios allanamientos para terminar con el accionar de la banda del Olivares. En cuanto a los otros, de La Favorita, que habitan en zonas aledañas a calle Cadetes Chilenos, explicaron que también tienen antecedentes por venta de droga, robos, hurtos y hasta hechos de sangre. Son conocidos de la zona y, si al Bebe Rojas lo atacaron ellos, lo vincularon a una cuestión territorial.
