Víctor Méndez tenía 26 años.

La investigación por el asesinato de un joven de 26 años en el barrio La Gloria de Godoy Cruz avanza a paso lento porque varios vecinos prefieren callar. Se trata de un expediente que no será sencillo resolver. Pese al impacto que generó el crimen dentro del mundo de la barra brava de Godoy Cruz y en la popular barriada de la Triple Frontera, los detectives que trabajan este caso no lograron sumar testigos y esa falta de colaboración se convirtió en el principal obstáculo para esclarecer el ataque en las primeras 48 del hecho, consideradas esenciales en cualquier pesquisa policial.

La víctima, conocida como el Charango e identificada como Víctor Joel Méndez, recibió el lunes por la noche dos disparos –uno en el pecho y otro en la cabeza– en una esquina del corazón del barrio, entre las manzanas J y K. El joven había quedado internado con muerte cerebral y falleció al día siguiente. Un policía que vive en el complejo fue el que tuvo primer contacto con la víctima y llamó al 911 para poner en conocimiento al CEO.

Según las primeras versiones, fue emboscado por al menos dos atacantes que escaparon a pie hacia el sur, rumbo a una zona de difícil acceso y dominio narco. La fiscal de Homicidios Andrea Lazo, a cargo del caso, se encontraba este miércoles en el proceso de recolección de pruebas, principalmente testimoniales.

Los móviles detrás del asesinato seguían sin estar del todo claro, pero en el entorno del Charango y otros sectores del complejo coexisten dos versiones que podrían marcar el rumbo de la pesquisa.

La primera sostiene que Méndez fue enviado a disputar una deuda vinculada al tráfico de drogas, lo que derivó en su ejecución. Esa hipótesis se relaciona directamente con los movimientos internos en la barra, donde algunas voces apuntan a que la violencia no ha cesado pese a la caída de los históricos líderes de los llamados Glorianos, los dos hermanos condenados por narcotráfico, Daniel el Rengo Aguilera y su hermano Diego, el Asesino.

Aseguran que un nuevo referente continúa digitando conflictos mediante teléfonos celulares, lo que habría desatado el ataque que terminó con la vida de Méndez. Justamente, esa teoría apunta a un familiar de los dos citados.

La segunda línea de investigación, y que también se corre por algunos de los pasillos de la barriada, plantea que el crimen fue ejecutado por integrantes de un clan conocido en el ambiente narco, que estaría intentando copar territorio en La Gloria. La supuesta avanzada de los llamados Castillo comenzó tras las condenas a los anteriores jefes del barrio, lo que habría dejado un vacío de poder que ahora buscan llenar con violencia.

Los Castillo vienen generando temor desde hace años en la zona. Tiroteos, venta de drogas y hasta sospechas de participación en asesinatos. Uno de ellos fue detenido por un homicidio en el barrio Chile en agosto del año pasado pero luego recuperó la libertad.

Las consecuencias del asesinato no tardaron en sentirse a las pocas horas de confirmado el deceso, cuando la familia de la víctima se encontraba en el Hospital Central mientras se realizaba la ablación de órganos, debido a que Méndez era donante.

Especialmente el martes por la noche, se reportaron varios tiroteos y enfrentamientos en distintas zonas del barrio, lo que reforzó la idea de una disputa más amplia por el control del territorio y la venta de drogas.

A pesar de esto, ninguna de las nuevas denuncias permitió identificar a los autores del crimen ni recuperar armas utilizadas en el ataque, ya que sólo generaron llamados al 911, temor vecinal y algunos patrullajes policiales preventivos en el sector.

Hasta este miércoles por la noche, la causa seguía sin detenidos y las pruebas materiales también eran escasas. El silencio en el barrio, reforzado por el miedo y las lealtades internas, mantenían empantanada la instrucción.