Se sabía desde la primera jornada de debate que sólo había indicios y no pruebas contra los tres imputados de asesinar a Susana Cruz de Rubino en la Quinta Sección. El juicio oral y público, que comenzó hace 28 días, terminó como pensaban los testigos, un sector de la prensa y la defensa: sin culpables. Sólo uno de los acusados, Carlos Molina Vallejo, alias Mánimal, fue sentenciado a pasar años de prisión, aunque no se comprobó que participó del conmocionante homicidio y sí se supo que manejó el auto utilizado para dar el golpe.
Por ser partícipe de robo agravado, recibió siete años de cárcel. Ayer pasadas las 13.30, la Séptima Cámara del Crimen resolvió el expediente originado el 25 de octubre del 2005 y se dio paso a la lectura del fallo: Mario Marito Díaz y el salteño Jorge Paleta Ramos Olarte salieron favorecidos y la absolución contra ellos fue lo primero que se conoció.
El tribunal de jueces integrado por Pedro Carrizo, Lilia Vila y Gabriela Uorciolo ordenó la inmediata detención y sus rostros pasaron de pálidos a sonrientes, tras escuchar en el banquillo de los acusados que la imputación de robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio criminis causa dejaría de pesar sobre sus espaldas.
La última pieza de la parte resolutiva de la sentencia recayó sobre Molina Vallejo, quien, entre comillas, terminó siendo el único responsable de la caída de un ministro de Seguridad,del desmayo del entonces gobernador Julio Cobos y del estrepitoso hundimiento de la Policía Comunitaria del otrora cacique Eduardo Cicchitti. Condenarlo sólo por robo y no por homicidio fue una pena justa, se atrevieron a justificar fuentes judiciales que participaron del proceso. Esto porque Molina Vallejos estaba acusado por participación en el homicidio criminis causa de Rubino y no por apretar el gatillo del arma de fuego que motivó uno de los reclamos vecinales más inquietantes para el poder político de turno.
ARGUMENTOS. Los alegatos de un juicio que había durado sólo cuatro jornadas eran el misterio. Quien dio el puntapié inicial fue el fiscal que instruyó el expediente, Daniel Carniello. Susana García, la fiscal de Cámara, delegó esta responsabilidad y se limitó a escuchar. Carniello hizo un extenso repaso de la pesquisa y se basó en los dichos de un testigo protegido para luego formular la acusación contra dos imputados.
Así fue que solicitó 20 años de cárcel para Ramos Olarte y Molina Vallejos. El fiscal también justificó el monto de la pena contra El Paleta, considerando que en las dos ruedas de reconocimiento –una fotográfica y otra de personas– la hija de la víctima, Laura Lucía, quien presenció el momento del ataque fatal, lo identificó, a pesar de las dudas que evidenció, como uno de los partícipes. Por su parte, contra Molina Vallejos, aseguró que era el dueño del Corsa blanco que fue utilizado para concretar el asalto, y que después apareció en una casa de Chacras de Coria, cerca de donde residía, y esto lo complicó de cara a la sentencia.
Contra el tercer sospechoso,Mario Díaz, Carniello no encontró pruebas que acreditaran su participación y no hubo acusación.Con esta decisión del magistrado, Díaz respiró tranquilo porque el tribunal no podía emitir un dictamen condenatorio contra él. Luego fue el turno de la querella, representada por Carlos de Casas, que adhirió al pedido de la fiscalía y agregó que la declaración de Molina Vallejos que indicaba que no conocía a los otros imputados fue por miedo y que por esto pidió estar alojado en la cárcel de Encausados de San Rafael.
SIN PRUEBAS. La defensa, en cambio, fue muy crítica con la labor desarrollada durante la instrucción del sumario y repitió, una y otra vez, que no había pruebas contra sus defendidos. El abogado Ricardo Sánchez, contradijo a la fiscalía y la querella al señalar que Laura Rubino nunca identificó con firmeza a Ramos Olarte durante el reconocimiento, y agregó que sólo había señalado que “era del tipo” del agresor y que dudó entre dos integrantes de la rueda de personas.
A favor de Molina Vallejos, expresó que se usó un auto similar al de su defendido para dar el golpe: “Parece que tener un Corsa blanco es una desgracia”, afirmó. Tras los alegatos, el tribunal dio por terminado el proceso y le preguntó a los imputados si querían agregar algo. El trío negó su participación y Ramos Olarte añadió: “Respeto mucho la vida humana y yo no podría estar aquí sentado sin decir nada, sabiendo que fui yo”. Después, el tribunal leyó el fallo y dio por terminado uno de los casos con más influencia política de los últimos años.
La desesperación de un gobierno para encontrar a los culpables del crimen de Rubino, quien recibió un disparo en la cabeza en la puerta de su casa mientras era tirada en una acequia, desató una ola de críticas por la inseguridad. Un día después del hecho, la Justicia recibió un misterioso informe policial en el que se describían los datos de las tres personas que terminaron siendo juzgadas, aunque nunca se logró acreditar su participación.
