El 13 de mayo de 2020, el Tribunal Penal Colegiado Nº 1 condenó al celador Alejandro Salas (51) a seis años de prisión por el abuso sexual de una alumna de 4 años en el Instituto Leonardo Murialdo, de Guaymallén, ocurrido en 2018. 

Pese a eso, debido a que el fallo no quedó firme, continuó con prisión domiciliaria y hasta hoy la puja continúa. Aunque, casi después de un año de finalizado el debate, por primera vez está cerca de terminar tras las rejas

Más allá de que fue hallado culpable por los jueces Eduardo Martearena y Mateo Bermejo –Belén Salido votó en disidencia–, continuó con el beneficio, al que había accedido durante la instrucción, ya que la defensa presentó un recurso de casación.

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El pasado 15 de marzo, la Sala II de la Suprema Corte de la provincia confirmó la sentencia. Automáticamente, desde la Fiscalía y la querella –que representa a la madre de la víctima– solicitaron una audiencia para tratar el traslado de Salas a prisión.

Pero, el representante legal de Salas, Federico Ábalos, presentó un recurso extraordinario federal, por lo que nuevamente los supremos locales debían resolver. 

Poco más de un mes después, el martes, los jueces de la Sala II, José Valerio, Mario Adaro y Omar Palermo, no hicieron lugar al recurso, ya que consideraron que no se trata de una cuestión federal. 

Tras el segundo revés del máximo tribunal local, la defensa ahora interpuso un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por lo que el conflicto continuará afuera de la provincia. 

No obstante, aunque el fallo sigue sin estar firme, la Fiscalía y la querella se encuentran en condiciones de pedir que Salas pase a un penal provincial. 

Se espera que la audiencia sea solicitada en los próximos días y en cuestión de semanas podría ser tratada en los tribunales locales.

Abuso en el colegio

Fue en agosto de 2018 cuando el caso se destapó en la institución educativa religiosa, tras la denuncia que realizó la madre de la alumna, que cursaba en la sala de 4 del jardín.

La pequeña había llegado sin ropa interior a su casa y le contó a su madre que había sido atacada sexualmente por un hombre en el sector de los baños. La descripción de la vestimenta puso en la mira a los celadores de la institución.  

Mediante el análisis de cámaras y diferentes medidas que se realizaron en el colegio, Salas quedó sindicado como principal sospechoso y lo detuvieron días después de radicada la denuncia

A lo largo de la instrucción y en el juicio, la defensa apuntó a que se trataba de un caso de abuso intrafamiliar y que la niña jamás fue vejada dentro de la escuela.