Lo que determinó su identificación y posterior arresto por un crimen fue el entrecruzamiento de datos que hicieron dos divisiones de la Policía. Gerardo Ortiz Donadel (30), conocido como Cachete, era buscado desde el martes 29 de junio por haber sido señalado como autor del homicidio de Franco Moyano Acosta (23), que recibió un tiro en la cabeza. Iba en un auto junto con Cachete, quien disparaba desesperado contra una rotisería de Las Heras, y un proyectil que no era para él terminó con su vida
El sospechoso estaba prófugo pero el miércoles 30 de julio fue capturado por ser integrante de una banda de narcotraficantes. Junto con él cayeron cuatro personas, entre ellos una mujer. Pero, Cachete aportó una identidad falsa para despistar a los investigadores. Sin embargo, descubrieron la mentira y quedó a disposición de la Justicia provincial por el homicidio. La federal, por su parte, comenzó a investigarlo por violar la Ley de Estupefacientes.
A fines de julio se conoció que una banda de vendedores de drogas había caído en nuestra provincia. Uno de los acusados, al momento de la captura, aportó un nombre trucho para entorpecer la tarea policial. Sin embargo, efectivos de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico confirmaron que, en realidad, era Gerardo Ortiz Donadel, alias el Cachete.
Las averiguaciones continuaron, y los detectives probaron, luego de llamar a sus pares de la Unidad Investigativa de Las Heras, que este individuo también tenía pedido de captura por el homicidio ocurrido la madrugada del domingo 27 de junio en calles San Miguel y Pellegrini, de Las Heras, donde mató a su cómplice mientras iban en un Fiat Siena y tirotearon una rotisería.
Fuentes ligadas a los expedientes informaron que el Cachete tiene antecedentes por tenencia y comercialización de estupefacientes, además de algunos robos.
La investigación del hecho señala que este individuo era quien proveía drogas a un hombre llamado Carlos Mazzei (65), señalado líder de la organización que tiene domicilio en Tunuyán y que fue apresado en el operativo antidroga que desarrolló a fines de julio mientras circulaba en un moderno Peugeot 308.
Los allanamientos para desbaratar la banda narco, que operaba en Mendoza y llevaba sustancias a San Juan, se realizaron en casas ubicadas en Federico Moreno, Buenos Aires y Honorio Barraquero, de Ciudad.
Otro tuvo lugar en calle Manuel A. Sáez de Guaymallén, otro en el barrio El Totoral, de Tunuyán, y dos en calles Francisco Zapata y Santa Cruz, de la vecina provincia.
La última requisa se realizó en un domicilio del loteo Centorbi, de El Algarrobal, Las Heras, donde Gerardo Ortiz se escondía junto con su pareja. En ese momento, a la banda le confiscaron 730 gramos de cocaína y 135 gramos de marihuana, además de 68.291 pesos y 7.365 dólares.
BALACERA FATAL. El hombre de 30 años, además de estar acusado en la Justicia federal por tráfico de drogas, en la Justicia local está imputado por el homicidio de Franco Moyano Acosta (23), que recibió un disparo mientras conducía el Fiat Siena.
La instrucción señala que quien disparaba hacia un negocio era el Cachete, que se fugó luego de herir a su compañero. “Al parecer, iba sentado sobre la puerta del auto, con el torso por afuera de la ventana y disparando sobre el techo del rodado”, explicaron en su momento.
Las pericias de Policía Científica confirmaron que la bala mortal fue disparada por el compañero de la joven víctima. En el techo del auto, sobre el lado del conductor, había dos agujeros y uno de ellos, según la trayectoria, fue de la bala que impactó en el cráneo de Moyano, y le ocasionó la muerte minutos después en el Hospital Central.
