Los primeros testigos de juicio por jurados contra Nicolás Gil Pereg (39), detenido por el doble crimen de su madre Pyrhia Sarussi (63) y a su tía Lily Pereg (54), declararon este martes frente a las partes en el Polo Judicial.
Entre ellos, hubo dos jefes policiales, dos efectivos, un ayudante fiscal y el dueño del departamento que alquilaron las víctimas en el centro, todos propuestos por la Fiscalía, representada por Fernando Guzzo y Claudia Ríos.
Uno de los altos funcionarios policiales que declaró, pertenece a la División Búsqueda de Personas, que estuvo a cargo de la investigación por el paradero de las hermanas israelíes hasta el hallazgo de los cadáveres.
En su testimonial realizó una detallada cronología de las tareas que realizaron en la causa y contó que le hicieron entre ocho y nueve entrevistas a Pereg.
Durante esas charlas que el acusado tuvo con los pesquisas de Investigaciones, siempre se mostró “coherente”. Y si bien el policía sostuvo que vestía de forma extravagante y actuaba de manera extraña por momentos, se lo notaba “muy inteligente, sin problemas para comunicarse y muy calculador”.

Otro efectivo que participó de los allanamientos al imputado, sostuvo que durante los días que estuvieron abocados a la búsqueda de las víctimas, Pereg “en ningún momento actuó como gato”.
En ese mismo sentido, declaró el ayudante fiscal que le tomó la denuncia de paradero a israelí, quien describió que fue “muy colaborativo y accesible”, destacando que se mostraba “preocupado por encontrar a su tía y a su mamá”.
En tanto, otros testigos, al ser consultados por la defensa, ofrecieron detalles sobre las condiciones bajo las que vivía Pereg. Otro policía que participó de los registros en su domicilio indicó que “se notaba que no limpiaba desde hacía meses o quizás nunca limpió”.

El efectivo agregó que había una cantidad de animales en el lugar, algunos de ellos muertos en el sector de las canchas de pádel.
Por último, habló el dueño del departamento donde se alojaron las mujeres, en avenida España de Ciudad. Aunque no pudo brindar mayores precisiones sobre el acusado, ya que sólo habló con él durante cinco minutos cuando fue a buscarlas.
Tras esas declaraciones, la jueza técnica Laura Guajardo, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, pasó a un cuarto intermedio y el proceso continuará el miércoles con testigos ofrecidos por la querellante oficial Claudia Vélez, en representación de los hijos de Pyrhia Saroussy y hermanos de Pereg.
El caso
Gil Pereg se encuentra tras las rejas desde el viernes 25 de enero de 2019, cuando las autoridades todavía buscaban a su madre y su tía.
Un día después, los cadáveres de las mujeres fueron encontrados en el predio de Pereg, frente al cementerio de Buena Nueva, en Guaymallén.
Los cuerpos estaban enterrados a unos dos metros de profundidad y tapados con piedras y tierra. De la necropsia surgió que a Saroussy la ahorcaron con un lazo y a su hermana le dieron tres balazos con un arma de fuego.
Las mujeres fueron buscadas durante dos semanas, tras desaparecer el sábado 12 de ese mes, un día después de llegar a Mendoza.
Fue el mismo Pereg quien denunció el paradero de ambas para despistar a los detectives, de acuerdo con la investigación.
Sin embargo, las pruebas lo terminaron complicando y fue detenido e imputado por homicidio agravado por el vínculo y homicidio agravado por el arma de fuego, calificación que prevé perpetua y con la que llegó al juicio por jurados.
