La muerte de los Morici continúa sacudiendo a los sanrafaelinos.Siguen sin entender cuál fue el motivo que llevó al conocido comerciante Edgardo Morici, de 35 años, a asfixiar a su pequeña hijita de dos años y pegarse un tiro después, en su propia casa. La drástica decisión que tomó afectó directamente a la madre de Valentina, Carmen Canga, quien no desea hablar con la prensa y está sumergida en un profundo dolor e indignación. Está conmocionada y molesta por los dichos de los medios que, según señaló en un escrito, no contaron a la perfección cómo fueron los hechos y la vida que llevaba con Morici.
Además de las secuelas que le dejó haber perdido a su pequeña y ex pareja, la mujer envió un comunicado a LV4 Radio de San Rafael explicando su versión de los resonantes acontecimientos. No sólo relató cómo era su relación con Edgardo, sino que, según expresaron sus allegados, está “muy molesta por las crónicas periodísticas que hablaban de ella y la presunta negativa experiencia que fue haber estado con Morici”, indicaron.
SIN CONFLICTOS. A través de su abogado, Fabián Bonino Navas, entregó un texto de una carilla en el que se señala que Carmen no tenía conflictos con Edgardo, a pesar de estar separados. También aseguró que desconocía si Morici estaba pasando por un mal momento cuando ocurrió la tragedia o si estuvo bajo tratamiento psiquiátrico o psicológico. En relación a esto último, negó tener conocimiento si como producto de no convivir con Morici haya motivado que necesitara un tratamiento médico.
Con respecto al régimen de visitas que tenía Morici con Valentina, la mujer indicó en el escrito que la tenencia de la menor nunca se judicializó y que los encuentros entre el padre y la niña eran programados entre ellos, sin ningún tipo de conflictos de por medio. Canga prefirió no hablar del tema frente a frente con la prensa y, en su lugar, entregó el escrito comunicando su decisión de permanecer en silencio.
SIN PISTAS. A primera hora del domingo, fue Edgardo Morici (padre) quien encontró los cuerpos sin vida de su hijo y su pequeña nieta. Además, se encargó de llamar a Carmen Canga para transmitirle la trágica noticia. Las investigaciones todavía no dan en la tecla con respecto a por qué el hombre tomó la decisión de asesinar a su hija antes de gatillar un arma con silenciador. Se presume que Valentina murió asfixiada, aunque no se ha determinado si fue producto de colocar una almohada sobre el rostro o si fue estrangulada.
Es por esto que se espera el resultado de la necropsia realizada a los dos cadáveres. Un llamado a la policía sureña informaba sobre el hallazgo de dos cadáveres. Según informaron fuentes sanrafaelinas, la comunicación telefónica provenía del domicilio ubicado en Pascual Iaccarini 137 de Pueblo Diamante. Allí vivía Edgardo Morici, un comerciante conocido por su pasión por los autos. Además tenía un comercio de venta de artículos de motonáutica.
Es por esto que la noticia del suicidio y asesinato de su hija provocó un sin fin de comentarios. La familia materna de Edgardo había tomado similares decisiones con su vida. Su madre se quitó la vida tomando veneno. Lo mismo hizo, aunque no fue confirmado el método, su tía, hermana de su madre. Sólo resta esperar cómo murió la nena, aunque es casi un caso cerrado.
