El perfil de Facebook de Nahuel Iván Bengolear (18), el joven asesinado de un disparo a metros de su casa en San Martín en la noche del jueves, se inundó de mensajes de condolencia. En paralelo, la investigación por el hecho de sangre ya dio sus primeros pasos aunque todavía no se ha logrado individualizar a los agresores.

Algunos, recordándolo como un compañero de calle y otros prometiendo venganza contra los asesinos, fueron los mensajes que llenaron el muro de la víctima fatal. “No va a quedar asi todo tiene su vuelta en este mundo”, “el mundo es chico y gira gira tarde temprano le va saltar la ficha (sic), escribió uno de sus primos, entre decenas de textos.

Mientras tanto, en la Oficina Fiscal 12 se comenzaron a tomar declaraciones de distintas personas del barrio San Pedro en busca de impulsar el expediente que será liderado por la fiscal departamental, Mónica Fernández Poblet.

El testimonio de un amigo de 19 años que iba con Bengolea será clave para individualizar a los agresores, ya que se trata de la única persona que presenció el hecho, aunque en primera instancia no aportó detalles de relevancia.

“Comentó que iban caminando a la par de una moto cuando se les cruzó un auto con 4 o 5 personas adentro. Del vehículo bajaron una ventanilla y empezaron a disparar. Cuando hirieron a la víctima fatal, su amigo salió corriendo y se escondió en una acequia. Lo tuvimos que ir a buscar para que declare”, aseguró una fuente policial del Este.

El testigo incluso no puedo detallar con precisión el auto en el que viajaban los autores de los disparos, aunque estiman que se trató de un Peugeot 206 o un Renault Clío color oscuro. También dijo que “saben ir a bailar a Mendoza Ciudad  y que habían discutido con algunas personas, pero no las identificó”, manifestaron los investigadores.

En el lugar se levantaron 5 vainas calibre 9 milímetros y Policía Científica adelantó que el disparo mortal impactó en la parte occipital del cráneo de la víctima, que no murió en el acto si no que fue trasladado al Hospital Perrupato y en ese efector público perdió la vida.

El ataque tuvo lugar en la manzana 14 del barrio San Pedro y Bengolea vivía en la casa 29 de la manzana 32.

Los pesquisas señalaron que la víctima tenía un frondoso prontuario por delitos contra la propiedad y consumo de estupefacientes. “No lo querían mucho en el lugar porque le robaba a varios vecinos”, señalaron. Un presunto ajuste de cuentas por estos motivos tampoco ha sido descartado como móvil del crimen.