El 27 de diciembre de 2017, Franco Alexis Ortega Osorio (25), apodado el Polaco, fue asesinado de un disparo en la cabeza cuando estaba afuera de la casa de un familiar, en calle Colombia al 2390 del loteo Cantú Caroglio, ubicado entre los barrios Pedro Molina I y II, en el distrito de Belgrano.

Por aquel entonces, hacía unas tres semanas que el joven había salido de prisión y su tío, Claudio Eduardo Osorio Cornejo (47), le había dado refugio después de que recuperó la libertad.

Ortega Osorio era conocido en la zona por sus antecedentes y los de sus familiares: su padre y su hermano mayor, Rubén Antonio Bugui Ortega y Oscar Javier Noni Ortega Osorio, fueron condenados por la el crimen de Luz Poblete, madre del conocido delincuente juvenil el Caconi, ocurrido en 2001; mientras que sus otros dos hermanos, Kevin e Iván, estaban detenidos por el asesinato de Leandro Mauricio Ñato Almarcha, perpetrado en 2016.

Incluso, el propio Franco había sido investigado en 2011 por el ataque a disparos que terminó con la vida de Brian Rodrigo Siles, de 17 años, en el barrio Pedro Molina, caso que quedó impune.

La historia familiar bañada de sangre continuó este lunes cuando Claudio Osorio fue ultimado de un balazo, en el mismo lugar donde hace casi cuatro años y medio mataron a su sobrino.

Al igual que el hijo de su hermana, el hombre, conocido como el Tota, también había tenido un paso reciente por prisión. En julio del año pasado, la jueza Patricia Alonso lo condenó durante un juicio abreviado a un año de encierro, por una denuncia de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego en contexto de violencia de género.

Debido a que era reincidente, Osorio cumplió la pena de manera efectiva y salió del penal en febrero de este año, pero poco más de tres meses después se encontró con la muerte.

El pasado del Tota había estado siempre vinculado al delito y el mundo carcelario. Sus primeros antecedentes datan del 2004, cuando fue detenido por infracción a la Ley 23.737 (de estupefacientes) y por una portación ilegítima de arma de uso civil. Por esas causas, fue condenado cuatro años de prisión.

En 2007, Osorio volvió a las calles tras obtener el beneficio de la libertad condicional, pero al poco tiempo cayó por una portación ilegítima de arma de guerra, que le valió una nueva condena por seis meses.

Tres años más tarde, en 2010, se le sumó otra causa por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y obtuvo la libertad por el pago de una fianza.

En 2013, el Tribunal Federal Nº 2 de Mendoza lo sentenció a 4 años y 6 meses de prisión y al año siguiente le otorgaron la libertad asistida.

Luego de dos años en las calles, en 2016 fue detenido por una denuncia de lesiones agravadas por el vínculo en concurso real con amenazas agravadas por el uso de arma de fuego. En esa causa lo terminaron condenado, en 2017, a un año y un mes de cárcel, pena que cumplió en agosto de ese mismo año.

Sin embargo, su libertad poco iba a durar nuevamente. En 2018 lo volvieron a capturar por una denuncia de violencia de género, por lo que fue imputado por amenazas simples, amenazas agravadas por el uso de arma, violación de domicilio y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.

Por esa batería de acusaciones le dieron un año y un mes de reclusión. Aunque, más allá de la baja pena, estaba siendo investigado otra vez por la Justicia federal por una causa de drogas de 2015.

Finalmente, en 2019, el TOF Nº 2 condenó al Tota a tres años de cárcel, que debió cumplir de manera efectiva por su reincidencia

En 2020, Osorio accedió a la prisión domiciliaria y fue durante ese periodo que lo denunciaron por tercera vez por violencia de género, en febrero de 2021. Por eso, la Justicia federal le revocó el beneficio carcelario y sumó su última sentencia en el fuero local.

En la puerta de su casa

El asesinato del Tota Osorio se registró alrededor de las 7.40 de este lunes cuando vecinos llamaron al 911 por tiroteos en la zona de los barrios Pedro Molina.

Mientras policías eran desplazados a ese sector, otra comunicación a la línea de emergencias advirtió sobre un hombre pidiendo auxilio en un domicilio de calle Colombia, entre Manuel A. Sáez y Granaderos.

Cuando los efectivos arribaron al lugar, dieron con Osorio tendido en la puerta del inmueble, con una herida de arma de fuego en la espalda, que lo habría atravesado y salido por el tórax.

Debido a su delicado estado, solicitaron de urgencia una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), pero cuando los médicos llegaron sólo pudieron constatar el deceso.