Los casos de Susana Alicia Cruz de Rubino y el médico Sebastián Prado fueron de los crímenes en asaltos más recordados de los últimos 20 años. La mujer fue asesinada en 2005, mientras que al profesional de la salud lo mataron ocho años después, en 2013.
Pese al tiempo que transcurrió entre los dos hechos, ambos tuvieron similares características: ocurrieron en zonas residenciales de Ciudad (Quinta y Sexta Sección, respectivamente), las víctimas fueron abordadas por delincuentes cuando llegaban en vehículo a sus viviendas y fueron ultimadas con arma de fuego.
Pero más allá de la conmoción y las repercusiones que generaron ambos hechos, con el paso de los años la situación poco cambio con respecto a la inseguridad en la Capital mendocina. Este miércoles, la historia se repitió con el crimen del venezolano Jean Carlos Sosa Delgado, de 26 años.

Al igual que Rubino y Prado, el joven también acababa de arribar a su casa -en esta oportunidad en calle Chenaut de la Cuarta Sección Este- acompañado por su familia: su esposa y su hijito de 2 años.
Asimismo, los malvivientes tenían como objetivo sustraerle su vehículo (un Ford Focus blanco). Aunque, a diferencia de los otros dos hechos, los autores consiguieron llevarse el rodado y los familiares de la víctima ya se habían bajado del mismo.
Otro paralelismo con los crímenes de Rubino y Prado, fue que se produjo un forcejeo previo a la agresión con arma de fuego que les quitó la vida. Quizás, en un desesperado intento de las víctimas por evitar el robo, pero también para proteger a sus familias.

A la mujer y al venezolano los ejecutaron de un sólo disparo, mientras que el médico recibió el impacto de tres proyectiles que le quitaron la vida.
Más allá de estas similitudes, lo que los detectives que investigan el violento final de Sosa no desean repetir, son las dificultades e irregularidades que se presentaron en las causas de Rubino y Prado.
El caso de la mujer quedó impune y sólo hubo un condenado: Carlos Molina, a siete años de cárcel por ser partícipe del robo. Mientras que, si bien por el crimen del médico fue sentenciado a prisión perpetua Jonathan Morales, hubo varias idas y vueltas en la investigación, por las cuales el expediente tardó seis años en resolverse.
Ver también: El crimen de Rubino quedó impune y sólo hubo un condenado por robo
Por eso, tras el asesinato del venezolano, los investigadores trabajan varias pistas que permitan dar con los autores. Por ahora, el foco está puesto sobre las cámaras de seguridad de la zona y la búsqueda del rodado sustraído.
Pero, lo cierto es que hasta el mediodía de este jueves la causa que lidera el fiscal de Homicidios Carlos Torres permanecía sin detenidos, ni sospechosos identificados.
