Una de las hermanas más chicas de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas (46) fue condenada este martes por la mañana a 5 años de cárcel luego de reconocer que integraba la organización narco que operó durante años en el este de Godoy Cruz.
Se trata de Fernanda Beatriz Vargas, quien fue capturada el 20 de junio del 2020 y era la última de las integrantes de la banda que restaba juzgar después del megajuicio que se celebró en mayo del 2016 en los Tribunales Federales y que permitió sentenciar a casi todos los miembros del grupo delictivo.
La mujer admitió en un debate abreviado –su defensa, cargo de Enoc Ortiz- pactó la pena con la fiscal María Gloria André- el comercio de drogas, principalmente cocaína, y también el lavado de dinero.
Básicamente, sostuvo la investigación de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Mendoza y del fiscal Fernando Alcaraz, esta joven adquirió diversos bienes producto de las ganancias que le generaba la venta de sustancias ilegales.
Ver también: Mandan a juicio a otra hermana de la Yaqui por droga y lavado de activos
De acuerdo con la instrucción y lo reconstruido por El Sol, Fernanda Vargas había quedado afuera de la primera causa contra la Yaqui y la gente que la secundaba, pero durante el juicio oral se hizo lugar a una serie de compulsas solicitadas por la fiscal André para que continuara la investigación contra la banda.
Básicamente, André entendió que Fernanda también era parte de la estructura narcocriminal que generaba terror en los barrios del oeste godoicruceño y que debía responder por diversos delitos.
Con el paso de los meses, Alcaraz solicitó la captura de Vargas. Y la misma se hizo efectiva en el 2020. El 28 de agosto de ese año, la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento con prisión preventiva de la mujer por los delitos de comercio de estupefacientes, agravado por la participación de tres o más personas en concurso real con lavado de capitales y luego el Ministerio Público la envió a juicio.
En la instrucción se determinó que tenía una vivienda en Godoy Cruz y un vehículo a su nombre (un VW Fox) y Vargas no supo cómo justificarlos porque carecía de trabajo formal.
La información a la que accedió este diario agrega que, gracias a una serie de escuchas telefónicas que se desarrollaron los policías de la PCN para desbaratar a la organización, se supo que Fernanda tenía comunicaciones con el resto de los integrantes sobre la venta de drogas. Y una de las que más diálogo tenía con ella era su hermana Romina, también condenada junto a la Yaqui.
En el proceso se incorporaron también una serie de mensajes de texto en lo que las mujeres charlaban y hacían referencia a la “mer” (merca o cocaína) y a la “alita”, también por el polvo blanco.
Uno de esos diálogos, que fue clave para la fiscalía en la nueva instrucción, es el que mantuvieron las hermanas Romina y Fernanda antes de las capturas masivas que se desarrollaron contra la banda a principios del 2014.
Romina: “Viste que le había mandando un mensaje yo a la…”
Fernanda asintió.
Romina, continuó: “…doscientos más me puso…”
Fernanda: “…va! ¿Por qué si me pagan cien por la alita y doscientos por la merca?”
Romina: “…y no sé ahora me puso doscientos qué se yo…no le pregunté yo porque nada…”.
Fernanda asistió y agregó: “…no le (no se le interpreta) más nada, así que…”.
Del análisis de los SMS se desprendió que Fernanda fue señalada como quien poseía la sustancia estupefaciente en su vivienda y que los entregó en una oportunidad a sus hermanas Silvana Natalí Vargas (de 35 años y otra de las condenadas) y Romina, para luego ser fraccionada en tubos y comercializada.
Así las cosas, a casi dos años de su captura, Vargas reconoció las acusaciones y el Tribunal Oral Federal Nº2, que homologó el acuerdo, ordenó el decomiso de una motocicleta Motomel y un inmueble en el Loteo Campo Papa

Sin salida
Durante el juicio que culminó el 11 de mayo del 2016, se confirmó que la Yaqui Vargas era la jefa de la organización dedicada a la venta de drogas y que el resto de los integrantes tenían un rol secundario.
De esta forma, el orden jerárquico ponía debajo de la Yaqui a Silvana Natalí, Fernanda, Patricia y Romina. Además, contaba con la ayuda de su suegra, Nora Gatto, una de sus hijas, Silvina Gelvez y algunos de sus sobrinos, como Jonathan Daniel Brizuela, conocido como Jony o Pecoso.
Fernanda Vargas, la última detenida, cumplirá la pena con detención domiciliaria, beneficio al que accedió por temas de maternidad.

