El principal apuntado, con base en el barrio Lihué, Gustavo Daniel "Jason" Domínguez.


La investigación se inició en mayo del año pasado en la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de la provincia. Los efectivos que trabajan casos de narcocriminalidad pusieron en marcha los trabajos de campo y tecnológicos para identificar una organización familiar que se dedicaba al tráfico de cocaína desde Mendoza hacia San Juan y a las pocas semanas tenían marcado al principal sospechoso, el Jason.

Este hombre nacido el 15 de mayo de 1987, con domicilio en el barrio Lihué de Guaymallén y antecedentes y condena por Ley 23737, entre otros delitos, era Gustavo Daniel Domínguez Gutiérrez. Su vivienda fue objeto de instrucción y tareas de campo y también su círculo más íntimo permaneció en la mira, como sus hermanas y su mujer.

A mediados de enero de este año, cuando la pesquisa ya estaba avanzada en la Justicia federal y se habían incorporado informes de la Dirección de Inteligencia Criminal (DIC) que coincidían en parte con los elaborados previamente por sus pares de la PCN, se desarrolló un procedimiento de importancia con el apoyo de los efectivos de la Comisaría 17ª de Lavalle, casi en el límite con la vecina provincia: cortaron el viaje de lo que sería un remís trucho –un Toyota Corolla- en el que viajaba una pareja y las sospechas apuntaban al traslado de cocaína para comercializarla en San Juan.

El resultado fue positivo el jueves 11 del mes pasado con respecto al secuestro de drogas y la captura de esos sospechosos “mulas”, una mujer identificada como Noelia Natalia Muñoz (de 44 años y también domiciliada en el Lihué) y el conductor Víctor Miguel Cuello (55), del barrio Pedro Molina.

Así nació el bautizado Operativo Delivery Blanco, del que pocos detalles habían trascendido, que terminó con una incautación superior a los 4 kilos del polvo blanco, más de seis millones de pesos en efectivo, 2.700 dólares, tres vehículos (el citado Corolla, un Gol Trend y un Fiat Palio), nueve teléfonos celulares, 2 máquinas para contar billetes, municiones de distintos calibres, una pistola 9 milímetros y otros tres detenidos, el citado Jason y dos de sus hermanas, Flavia (39) y Valeria Domínguez (41).

La información a la que accedió El Sol señala que el Jason Domínguez era quien más actividad presentaba dentro de la organización. Utilizaba el teléfono de su mujer – principalmente Mercado Pago– para realizar movimientos de dinero que serían ilegales y vinculados al comercio de drogas, detallaron fuentes de la instrucción.

Las mismas contaron que, sospecharon, contrataba los remises truchos para llevar la droga a San Juan y que utilizaba la App para las transacciones y pagarle a las mulas que tenían el objetivo de depositar el cargamento en un domicilio de la vecina provincia no identificado.

Además, se lo vinculó con hombres “pesados” y con historial delictivo en Guaymallén, como uno que fue capturado en el 2015 por el asesinato de un menor pero con el paso de los meses terminó zafando (se reserva su identidad).

El Jason Domínguez no es la primera vez que cae en las garras policiales. Desde el 2005 hasta el 2021 fue vinculado a causas por robo agravado, Ley 23.737 de Estupefacientes, encubrimiento y desobediencia, entre otros.

En el 2008, fue condenado a tres años de prisión en suspenso en la ya desaparecida Séptima Cámara del Crimen por robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo en grado de tentativa. También se le conocen condenas en los Tribunales Federales por tenencia de drogas.

Lo cierto es que la captura de Noelia Muñoz se produjo cuando los investigadores sabían que se dirigía hasta San Juan con otro hombre en un Toyota Corolla blanco. Al momento de las identificaciones, se toparon con un hombre que no era parte de los trabajos previos: Víctor Cuello. El hombre con domicilio en calle Gomensoro intentó desligarse asegurando que sólo lo habían contratado como remisero para un viaje, pero no le creyeron.

Natalia Muñoz, una de las detenidas cuando se dirigía a San Juan.

El auto estaba a nombre del Jason y salió de su domicilio, lo que terminó de derrumbar cualquier tipo de teoría del sospechoso. En el interior había dos kilos de cocaína. Secuestrados esos dos panes que debían llegar a la vecina provincia, se ordenaron cinco allanamientos en viviendas guaymallinas.

En uno de los domicilios de la familia Domínguez (donde habitaban las hermanas del Jason) dieron con más dinero en efectivo –seis millones-, una máquina para contar los billetes y otros dos kilos del polvo blanco.

“Entendemos que una de ellas era la que administraba el dinero de la banda”, detalló un investigador policial consultado por este diario.