De la causa Carleti se ha contado casi todo. Desde las historias de la víctima y de los detenidos hasta los detalles de las pruebas y el perfil de los testigos.
El crimen de la empresaria de Tunuyán sacudió al Valle de Uco a principios del 2018 y la expectativa por saber qué sucedió se prolongó durante más de tres años.
Las preguntas, las dudas y las hipótesis se expandieron al resto de la provincia con el paso del tiempo, debido a que entre los imputados se encuentran su ex marido, Leonardo Hisa, ex legislador radical de la provincia, y también uno de sus empleados y dos de hijos de este hombre.
Norma Carleti fue atacada salvajemente en su casa del centro departamental la noche del 5 de marzo. La asesinaron de 52 puntazos. La mayoría de los cortes los sufrió en la espalda y el tórax.
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La escena fue dramática: la víctima intentó evitar la muerte y corrió por diversos sectores de la propiedad pero no pudo huir. Los rastros de sangre y su calzado fueron hallados en diferentes sectores.

Hoy a las 9 está previsto que comience el juicio contra los cuatro imputados en el Auditorio de la Municipalidad de Tunuyán.
Todos arriesgan la pena máxima: prisión perpetua. El proceso es por jurados y estará presidido por el juez técnico David Mangiafico.
Está organizado para que dure más de un mes porque los testigos son 80. Policías, forenses, vecinos y familiares de la víctima, entre otros, forman parte de la nómina de declarantes del proceso. Se espera que den su versión de lo que saben del caso.
La fiscalía, representada por Jorge Quiroga y Fernando Guzzo (jefe de los fiscales de Homicidios), mantiene una hipótesis desde las primeras semanas de instrucción y direcciona las pruebas contra Hisa.
El citado empresario, quien pasa sus días con detención domiciliaria y está sospechado de pagar una importante suma de dinero para que mataran a su ex mujer; uno de sus hombres de confianza, Juan Carlos Guerrero, y dos de los hijos de este, Kevin y Alexis Guerrero, como autores materiales, serán los protagonistas del juicio.
La reconstrucción sostiene que la empresaria frutihortícola Carleti se encontraba sola en su casa del centro de Tunuyán, ubicada en la esquina de República de Siria y Almirante Brown, cuando entre dos y tres sujetos ingresaron con el claro objetivo de terminar con su vida. Faltaban escasos minutos para el inicio del lunes.
A los malvivientes no les interesaron los 40.000 pesos en efectivo y otros elementos de valor que tenían a su alcance.
Carleti se defendió como pudo. Miraba perfiles de Facebook en una notebook cuando la atacaron con dos armas blancas. Vestía pantalón verde y una remera negra. Utilizaba sandalias.
Uno de esos calzados lo perdió en el comedor mientras era acribillada: quedó debajo de una silla y cerca de una mesa ratonera mientras la mujer luchaba por su vida al lado de un juego de living.
En ese sector de la propiedad comenzó a perder sangre, pero la muerte se produjo en la cocina, al lado de la heladera.

Los agresores se dieron a la fuga y dejaron las armas blancas tiradas en la escena. En ese momento, testigos habían escuchado los gritos de la víctima y llamado al 911. Los atacantes escaparon. Habían pasado sólo diez minutos del lunes 5 de marzo.
Cuando arribaron los primeros policías, encontraron asesinada a Carleti, boca abajo. “Tenía una cantidad impresionante de cortes en la espalda”, detalló un policía que trabajó en la escena.
Mientras en las inmediaciones se desarrollaba un operativo cerrojo para dar con los sospechosos que habían sido vistos escapando de la morada, los efectivos de Científica desarrollaban sus tareas en el teatro del hecho.
Hallaron dos armas blancas: una de ellas, delgada pero puntuda y filosa, superaba los 38 centímetros de largo. La otra era más chica y notaron que la hoja de corte se encontraba doblada; al parecer, por la fuerza producida para introducirla en el cuerpo de la víctima.
Kevin Guerrero, hijo de Juan Carlos Guerrero, el empleado de Hisa, fue el primero en ser detenido. Se encontraba con prisión domiciliaria y portaba pulsera electrónica. El aparato se activó al violar el beneficio y eso terminó por complicarlo.
Luego cayó su hermano Alexis y su padre, Juan Carlos. Leonardo Hisa, por una serie de comunicaciones telefónicas que mantuvo con los Guerreros antes del crimen, también terminó imputado.
Testigos señalaron que la pareja atravesaba un conflictivo proceso de divorcio por la división de bienes, y la fiscalía apunta a que les pagó a los Guerrero para que terminan con la vida de la mujer.
Así las cosas, después de más de tres años de incertidumbre, un jurado de 12 ciudadanos tendrá la última palabra con respecto a la declaración de culpabilidad o inocencia.
El juicio por jurado en detalle:
Juez técnico:
David Magniafico, juez del Tribunal Penal Colegiado N° 1.
Fiscalía:
Fernando Guzzo, jefe de Fiscales UFI Homicidios y Violencia Institucional y Jorge Quiroga, fiscal de Instrucción del Valle de Uco.
Imputados:
– Leonardo Jorge Narciso Hisa Pedrosa. Imputado del delito de femicidio, homicidio calificado por el vínculo y homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria en calidad de instigador.
– Juan Carlos Guerrero Olmedo. Imputado por homicidio calificado por el vínculo y homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal, en calidad de partícipe primario.

– Kevin Yair Guerrero Delarrovere. Imputado por homicidio calificado por el vínculo y homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal, en calidad de coautor.
– Alexis Ezequiel Guerrero Delarrovere. Imputado por homicidio calificado por el vínculo y homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal, en calidad de coautor.
Defensores:
Daniel Sosa Arditi, Sofía Sosa Arditi y Daniel Álvarez en representación del imputado Leonardo Hisa.
Pablo Cazaban y Juan Pablo Chales como defensores de los imputados y hermanos Alexis y Kevin Guerrero Delarrovere.
Federico Liciardi y Nadia Moreno Burgos en representación del imputado Juan Carlos Guerrero.
Querrellantes:
Eduardo De Oro, representante del hijo en común entre la víctima y el imputado.
Víctor Ábalos, en representación de los hijos de la víctima.

