Eugenia Morales les tiñó el pelo de color rojizo para despistar a los investigadores, quienes les seguían los pasos desde hacía unos días. Omar Tanga Gómez y Néstor Melli Funes se escondían en la casa de esta mujer de 27 años, pareja de este último. Allí permanecían durante la noche, porque en la mañana estaban en otro inmueble. Charlaban, debatían cómo seguir esquivando a los pesquisas policiales y judiciales y, mientras lo hacían, se fumaban uno que otro porrito.

Pero eran intensamente buscados y los ubicaron el miércoles en el barrio Jardín Agrelo de Luján, gracias a que usaban sus celulares y un testigo les aportó a los pesquisas adónde se hallaban.

Estaban cercados y el fiscal especial Daniel Carniello solicitó la orden de captura, la que fue confirmada por el titular del Sexto Juzgado de Garantías, David Mangiafico. Los prófugos, después de ser identificados como partícipes del intento de asalto a los blindados en la Bolsa de Comercio de Godoy Cruz y del asesinato de Matías Quiroga (21), perpetrados el viernes 9 de marzo a la  tarde,  cambiaron su fisonomía. Y ayer se acabó su estadía en la clandestinidad, cuando a las 6.15, efectivos del GES y de Investigaciones irrumpieron a la fuerza en la manzana C casa 7, tras cuatro allanamientos fallidos minutos antes. 

Gómez y Funes dormían plácidamente cuando los policías tiraron la puerta abajo. No ofrecieron resistencia y fueron metidos en una camioneta. “Se entregaron”, señaló el segundo de Investigaciones, Sergio Careli. Los trasladaron a Contraventores y, después, el fiscal los imputó por el frustrado robo y por el crimen. Morales también fue detenida y acusada (ver página 18).

El “final feliz” del operativo se convirtió con el transcurso de las horas en la palmeada en la espalda que necesitaba la cúpula del Ministerio de Seguridad, después de una serie de sucesos resonantes ocurridos en febrero y marzo. Con el ministro Carlos Aranda; el director de Policía, Juan Carlos Caleri, y el jefe de Investigaciones, Alejandro Delgado, como referentes, el Tanga y el Melli fueron mostrados para que los flashes golpearan en sus rostros y llevados ante el fiscal. Aranda se mostró muy satisfecho por el éxito del operativo: “Quiero felicitar a todo el personal de la Policía, incluso, el gobernador Paco Pérez me envió sus felicitaciones”, aseguró. 

Mientras esto sucedía, efectivos de Científica iniciaron la búsqueda de pruebas en la propiedad. Así fue como dieron con dos pistolas, prendas de vestir que usa la Policía de Mendoza y 20 gramos de marihuana.

De inmediato creció la sospecha de que podrían haber participado en otros ilícitos mientras eran buscados por el homicidio de Quiroga. “No tenían más de $1.000 en su poder. Creemos que protagonizaron algún golpe pequeño y organizaban otros para tener plata y fugarse”, agregó una fuente policial. El Tanga Gómez (28) es un joven que ha estado en títulos policiales de los diarios desde que era menor de edad y por casos resonantes. Fue vinculado a las pocas horas con el intento de robo y el homicidio de Matías. 

La banda armada que llegó a la playa de estacionamiento del Carrefour, donde se produjo la tremenda balacera entre ladrones y custodios de Prosegur, lo hizo en una Ford Transit blanca. Y sus huellas dactilares estaban en el utilitario. 

Cuando lo identificaron, se supo que era un reo que cumplía una pena por tentativa de homicidio y robos en la Granja Penal de Gustavo André, en Lavalle, y que tenía salidas transitorias. 

Esto generó fuertes cuestionamientos de la familia Quiroga y legisladores a los jueces de Ejecución Penal, a tal punto que se amenazó con denunciarlos ante el Jury de Enjuiciamiento. 

Por su parte, las pruebas contra Funes –tiene antecedentes por robo agravado y salió de prisión en el 2005– no eran demasiadas, hasta ayer: el indicio más fuerte tenía que  ver con que su hermano mellizo, Nelson (30), formaba parte de la banda del hampa y había sido herido y detenido en la escena junto con Orlando Cabral (31). Pero, al ser atrapado con las armas usadas en el golpe, se confirmó su participación (ver aparte).

NADA ES GRATIS.
Para dar con los dos sospechosos, una de las pistas más  fuertes, además de las de telefonía,fue la presencia de un hombre ante el ministro de Seguridad. El martes,Para los pesquisas, todavía falta  atrapar a, por lo menos, dos sujetos más. La investigación sostiene que fueron entre “seis y ocho” los miembros de la banda autora de los sucesos. 

Aranda agregó ayer que no iban a bajar los brazos en la búsqueda de otros sospechosos. Y trascendió que se sospechaba de otro interno con salidas transitorias como integrante del grupo delictivo. Si bien está identificado, se están analizando pruebas para confirmar su participación.  este sujeto, a quien se le pagó por información, señaló el lugar exacto donde se encontraban los malvivientes.

Una comisión de policías custodió la zona para que no se fugaran y, luego, se confirmó el allanamiento. “El dinero sale de los gastos reservados. Seguridad paga por datos. Y si sirve para esclarecer hechos, lo vamos a seguir haciendo”, soltó una alta fuente policial. 

Durante la instrucción se realizaron más de 20 allanamientos. Si bien resultaron negativos en cuanto a detenciones, terminaron siendo positivos porque se encontraron pruebas que vinculaban a los dos sospechosos. Uno de esos fue el de la captura en el barrio La Gloria, en Godoy Cruz, de Luciano Gualo Chocavar Gómez, primo del Tanga, acusado de dar muerte a Selva Rosa Baigorria, la mujer que llegaba a su casa de realizar compras y recibió un balazo en la sien izquierda en ese popular complejo, el 21 de febrero.Varias testimoniales de ese caso fueron muy importantes para llegar al Tanga. 

Con las detenciones de ayer, ya son cuatro los imputados por el intento de robo y el crimen de Quiroga. Los primeros en caer fueron Nelson Funes y Orlando Cabral. Resultaron heridos producto de la balacera y sólo fueron acusados por intento de homicidio y robo. Esto porque lesionaron y casi les quitan la vida a los dos custodios de caudales identificados como Guillermo Gustavo Aveiro, de 42 años, y Luis Lobos, de 61.  

Para los pesquisas, todavía falta atrapar a, por lo menos, dos sujetos más. La investigación sostiene que fueron entre “seis y ocho” los miembros de la banda autora de los sucesos. Aranda agregó ayer que no iban a bajar los brazos en la búsqueda de otros sospechosos. Y trascendió que se sospechaba de otro interno con salidas transitorias como integrante del grupo delictivo. Si bien está identificado, se están analizando pruebas para confirmar su participación.