Leonardo Narciso Hisa Pedrosa fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Norma Ethel Carleti Ferarri, en mayo de este año. El empresario había llegado con domiciliaria al debate y, tras la sentencia, la Justicia ordenó su inmediato traslado a la cárcel. 

Durante algunas semanas, permaneció alojado en el pabellón de funcionarios públicos del penal de San Felipe, pero sus constantes problemas de salud motivaron su internación en El Sauce. Tras pasar varios meses allí, la Justicia le otorgó nuevamente el beneficio de la domiciliaria. 

Fue el juez David Mangiafico, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2, quien hizo lugar al pedido de la defensa, a cargo de Daniel Sosa Arditi y Daniel Álvarez. 

El magistrado le impuso una serie de condiciones: el pago de 50 millones de pesos de fianza, utilizar una tobillera electrónica, a través de la cual será monitoreado, y la retención de su pasaporte. 

En agosto, Sosa Arditi había asegurado a El Sol que “Hisa no quiere vivir más, se autolesiona, sólo come una galletita con queso cuando lo va a visitar algún familiar”. Y agregó: “No se trata de una cuestión voluntaria, sino que es consecuencia de un problema de salud que sufre desde hace tiempo”.

Por ese entonces, habían presentado un habeas corpus, debido a que su cliente no podía recibir un tratamiento adecuado para su anorexia y depresión en el citado establecimiento penitenciario. 

Ahora, debido a esos padecimientos, el ex legislador radical podrá cumplir su condena en su casa del Valle de Uco. 

El femicidio

El crimen de Carleti ocurrió el lunes 5 de marzo del 2018 en su casa de calles República de Siria y Almirante Brown, en Tunuyán. 

Esa madrugada, dos sujetos ingresaron a su propiedad y la atacaron cuando estaba en la cocina. 

El matador utilizó cuchillos que tomó de ese sector de la vivienda y le propinó 55 puñaladas a la empresaria. 

Por el caso fueron detenidos como autores los hermanos Kevin y Alexis Guerrero; su padre Juan Carlos, como partícipe primario e Hisa como planificador e instigador. 

La hipótesis principal sostenía que Hisa, en medio del proceso de divorcio con Carleti, contrató a los Guerrero para matarla a cambio de una importante suma de dinero.

Esa versión fue avalada por los jurados durante el juicio en su contra, por lo que Hisa, Kevin y Juan Carlos Guerrero terminaron condenados a perpetua.

Mientras que Alexis fue hallado culpable por robo seguido de muerte y le dieron cinco años de prisión, por lo que recuperó la libertad a los pocos días de finalizado el debate.