El humorista Cacho Garay fue liberado en la tarde de este jueves y le restó importancia a la denuncia que realizó su ex pareja por violencia de género. “Estoy tranquilo y con la frente en alto”, se defendió el mendocino en diálogo con un medio porteño, en la puerta de la comisaría de Luján de Cuyo, donde estuvo detenido.
El comediante explicó que las armas que tenía en su vivienda eran antiguas y que desconocía que las dos escopetas que poseía funcionaban. “Cuando las peritaron, no nos imaginamos que funcionaban porque eran adornos”, se justificó.
Además, sostuvo que no volverá a su domicilio en Luján de Cuyo y se hospedará en otra vivienda hasta que su situación procesal se resuelva. También aseguró que, a pesar de que tiene una orden de restricción hacia su pareja, él pidió que a ella se le aplique la misma normativa.
Garay fue acusado por los delitos de amenazas agravadas por mediar violencia de género y tenencia ilegítima de armas de uso civil.
