En los tribunales federales de San Juan se desarrolló ayer otra jornada por el juicio que tiene a la mendocina Sandra Érica Monasterios (42) acusada como líder de una banda de narcotraficantes que comercializaba estupefacientes en ambas provincias. En total hay 15 implicados y ayer declararon cinco efectivos policiales que trabajaron en la detención de la organización criminal. Se espera que declaren otros 70 testigos más en el proceso oral. Por ser mujer, Monasterios llama la atención. Detrás del personaje se esconde una historia.

Se conoció ayer que fue detenida en setiembre del 2009 cuando ingresó con droga a la Terminal de Ómnibus de San Juan. Desde ese momento, quedó a disposición de la Justicia pero eso no le impedía continuar con su accionar ilegal desde la cárcel de mujeres de El Borbollón, en Las Heras, donde estuvo alojada. Sin embargo, en el 2011 no regresó de una salida transitoria y recién fue recapturada un año después.

Desde la cárcel femenina de Mendoza manejaba los hilos de la banda y daba las órdenes para que el resto de los integrantes vendieran los estupefacientes, hasta que todos fueron detenidos a fines de ese mismo año (ver aparte).

Monasterios vivía en el barrio Pedro Molina de San José, Guaymallén, y era conocida en la zona como una importante distribuidora de sustancias prohibidas en los barrios aledaños. Según la pesquisa federal, también “cocinaba” la cocaína en su domicilio para luego distribuirla. También se dedicaba –agrega la pesquisa– a la comercialización de marihuana. 

No sólo eso, sino que los estupefacientes eran trasladados hasta la provincia de San Juan, donde tenía a sus contactos, y estos individuos, a su vez, la comercializaban, principalmente, en la localidad de Pocito.

Uno de los vendedores es conocido como Gorila, otro como Nolo y el restante como el Ronco Edgar, quienes forman parte del debate. 

La fémina llegó a juicio acusada por asociación ilícita ya que, durante la etapa investigativa, quedó demostrado que con los otros 14 imputados, “conformaron una verdadera organización delictiva destinada a cometer delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes en la que ella asumió el rol de organizadora”, señala el acta de procesamiento del Ministerio Público.

Ayer, cinco efectivos de la Policía Federal brindaron detalles de las tareas que desarrollaron: escuchas telefónicas, seguimientos, allanamientos y registros fílmicos.

El debate oral continuará el martes con la presencia de más testigos.

La detención

La causa en la que está implicada Sandra Érica Monasterios tuvo su inicio en abril del 2012 y concluyó en noviembre de ese año, cuando un remís intentó cruzar desde Mendoza a la vecina provincia 8,100 kilogramos de cocaína oculta en la rueda de auxilio del auto, que fue confiscado en la localidad sanjuanina de San Carlos. En la Terminal, una joven fue detenida con 2 kilos más del polvo blanco.

En ese procedimiento quedaron cinco personas aprehendidas y por esas capturas se realizó un allanamiento en Guaymallén. Entre los detenidos se destaca su hija de 21 años y su yerno, de 19, quienes son considerados parte fundamental de la banda.