González junto a sus abuelos en los festejos del Año Nuevo 2021.

Uno de los casos policiales más estremecedores que se registraron este año en Mendoza avanza en la Justicia. Se trata del doble parricidio de Martín Andrés Farías Salas (76) y Luna Justa del Valle (66), ocurrido a fines de setiembre, por el que se encuentra detenido como autor su nieto, Ángelo Martín Andrés González Farías (21).

Al acusado le dictaron la prisión preventiva este martes por pedido de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien se encuentra al frente de la instrucción.

De la audiencia participó el ayudante fiscal Seiko Maehama, en representación del Ministerio Público, quien presentó una serie de pruebas contundentes, entre las que se encuentran testimoniales, cotejos genéticos y de calzado que comprometen a González.

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Por su parte, la defensora oficial Verónica Manrique no se opuso a la solicitud de la medida de coerción por parte de la Fiscalía.

Sin embargo, deslizó que su teoría del caso es que están frente a una situación de inimputabilidad o culpabilidad disminuida, ya que, cree, el sospechoso tiene problemas de salud mental.

Ángelo vivió durante un tiempo con sus abuelos.

Por eso, aguardará el resultado de los peritajes psiquiátricos y psicológicos que le practicó el Cuerpo Médico Forense (CMF) a González y que podrían terminar de confirmar esa situación.

Tal como lo adelantó El Sol, en el comienzo de la investigación desde el entorno del joven sostuvieron que tiene un leve retraso madurativo y hasta se hablaba de un certificado que daba cuenta sobre una enfermedad del desarrollo cognitivo.

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Lo cierto es que aún no existen pruebas fehacientes que confirmen que González no haya comprendido la criminalidad de sus actos y serán los especialistas del CMF los encargados de arrojar luz sobre ese asunto.

Por mientras, el nieto de las víctimas continuará tras las rejas imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo, calificación que prevé como única pena la prisión perpetua y con la que enfrentará un jurado popular, en caso de que llegue a juicio.

Conmocionante

Fue pasadas las 23 del lunes 26 de setiembre, cuando un llamado a línea de emergencias 911 alertó sobre un matrimonio de jubilados que fue hallado sin vida en su domicilio de calle Santa Rosa al 1900, en la localidad de la Cieneguita.

Policías que llegaron al lugar entrevistar al vecino, quien les alquilaba un corral para sus caballos y, cuando fue a guardar los animales, dio con los cadáveres de las víctimas.

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El cuerpo del hombre estaba tendido boca abajo en la entrada a la vivienda, mientras que su esposa yacía sobre la cama de la habitación matrimonial, ambos con múltiples lesiones de arma blanca en la espalda.

De las primeras averiguaciones practicadas, surgieron sospechas hacia su nieto, Ángelo, quien había estado viviendo junto a ellos tiempo atrás.

Allegados a las víctimas indicaron que el joven tenía problemas de adicciones y solía maltratarlos, indicaron fuentes del caso.

Los trabajos de la Policía Científica en la escena de calle Santa Rosa, un día después del ataque.

Además, testigos lo vieron mientras se tomaba un colectivo en las cercanías a la escena, momentos antes de que se descubriera la violenta muerte de sus abuelos.

Por eso, detectives de Homicidios lo fueron a buscar hasta su casa del barrio La Estanzuela, en Godoy Cruz, y lo detuvieron en la vía pública: llevaba un cuchillo y tenía la ropa y sus manos manchadas con sangre.

El hecho generó una fuerte conmoción entre los habitantes de esa zona lasherina y en los familiares de las víctimas y el victimario.