El "Colo" Serrano.

Brian Carlos Serrano, más conocido en el oeste de Godoy Cruz como el Colo, ganó notoriedad allá por abril de 2021, cuando policías de Investigaciones lo capturaron como principal sospechoso del crimen de Jonathan Iván Montecino (32), quien fue ultimado a tiros en el barrio Campo Papa. Más allá de que los testigos lo marcaban como el autor del hecho de sangre, fue liberado al poco tiempo por una rueda de reconocimiento negativa.

Frente a ese contexto, la causa parecía estancarse y no hubo novedades en la investigación durante más de tres años. Sin embargo, el Colo regresó a la cárcel al quedar involucrado en una guerra de bandas que se desató a fines del año pasado en el citado complejo godoicruceño. A partir de eso, su situación también se complicó en la causa por el asesinato de Montecino y este viernes terminó por confesar la autoría en siete de los ocho expedientes en los que se encontraba imputado.

La situación de Serrano se definió mediante un juicio abreviado que acordaron entre la defensa y el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien lideró la instrucción, y que fue homologado por el juez Gabriel Bragagnolo, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2.

Las partes pactaron una pena de 12 años de cárcel por los delitos de homicidios agravado por el uso de arma de fuego, amenazas coactivas agravadas por el uso de arma y por la finalidad, abuso de arma reiterado, robo simple y robo simple en grado de tentativa.

Además, se unificó una condena anterior de 6 meses de prisión por una causa de violencia de género y fue sobreseído en uno de los expedientes en los que era investigado.

El crimen

Corría la noche del viernes 27 de febrero de 2021 cuando Montecino se junto a comer un asado con compañeros de la obra en construcción en la que trabajaba.

La juntada se extendió hasta la madrugada del día siguiente y cuando finalizó el obrero emprendió el regreso a su vivienda, ubicada en el popular barrio del oeste godoicruceño.

Montecino estaba a escasos metros de su casa, pero en el camino se cruzó con algunos conocidos en el sector de la Gruta, en calles Chapadmalal e Illia. El trabajador se quedó conversando con ellos y todo parecía transcurrir con normalidad.

No obstante, alrededor de las 4, Montecino fue sorprendido por un sujeto que se acercó sin mediar palabras: le disparó dos veces con una pistola calibre 9 milímetros y se dio a la fuga, de acuerdo con la reconstrucción que hicieron los detectives.

Luego la agresión, testigos llamaron a línea de emergencias 911 y uniformados junto con personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) se desplazaron a la escena. Minutos después, los profesionales de la salud constataron que la víctima ya se encontraba sin vida.

Desde el inicio de la pesquisa, los testigos sindicaron al Colo como el autor de los disparos fatales. Incluso, en los meses posteriores al crimen, el círculo íntimo de Montecino denunció varias veces que fue blanco de amenazas y agresiones por parte de allegados a Serrano.

Pese a que el sospechoso no fue reconocido por una testigo en una rueda de personas y eso le permitió salir de prisión mediante el pago de una fianza, su situación se volvió a complicar más de tres años después y, comprometido por las pruebas, decidió confesar y resolver su situación mediante un juicio abreviado inicial.