Por esas cosas del destino, una joven de 20 años,Vanesa Quisper, recibió un disparo en la cabeza que le ocasionó la muerte, como diría el dicho popular, “sin comerla ni beberla”. La víctima estaba embarazada, en 20 días iba a dar a luz y tenía a su pequeño hijo de dos años en brazos durante el episodio, que salió ileso. Lamentablemente, se encontraba de compras en el local 54 de la feria persa ubicada en ruta 50 y Serpa, en Rodeo delMedio,Maipú, y el proyectil que terminó con su vida y la del feto fue efectuado por un sujeto que forcejeó con un comerciante.

    Este último se resistió a ser asaltado y, ante la frustración, el asesino gatilló su revolver, ya no había ninguna vaina servida en el piso.Tristemente, el balazo encontró el cráneo de la infortunada fémina. Los testigos presenciales habría identificado al asesino, quien sería de la misma zona. El doble homicidio –la Justicia Civil considera al feto como una persona– se produjo ayer a las 19.15,durante un intento de robo en un local comercial cercano al que se encontraba la chica. El homicida ingresó con su arma al persa, donde habían varias personas, con el único objetivo de robar dinero de uno de los locales.

    Con el propósito bien identificado, llegó hasta uno de los puestos,amenazó a un comerciante para que le entregara todo el dinero que había recaudado durante el día y, como este último opuso resistencia, se produjo un forcejeo durante el cual el ladrón lanzó un disparo al aire. Al ver que había herido a alguien, se escabulló entre la gente y salió corriendo por la entrada oeste del predio. Luego de recibir el letal impacto, quienes estaban en el lugar dieron aviso rápidamente al 911 y también solicitaron una ambulancia para asistir a la víctima, quien era de nacionalidad boliviana y tenía a su marido en La Rioja tramitando su DNI.

     Cuando el móvil de auxilio arribó al lugar, constató la muerte de la mujer, pero los testigos aseguraron que no realizaron ningún esfuerzo para salvarle la vida al feto, el que todavía se movía en el vientre.Mientras todo ocurría, el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, ya había sido notificado y hasta allí llegó junto a todo su equipo. También se hizo presente inmediatamente la fiscal de Maipú-Luján Claudia Ríos, quien comenzó a liderar la investigación. QUEJAS Y MÁS QUEJAS.

    Mientras Policía Científica trabajaba en el interior del persa, aproximadamente 50 personas se congregaron alrededor del vallado policial, reclamaron por lo ocurrido a todo el Gobierno provincial y criticaron a Ciurca, a quien, como sucede desde el día en que asumió con distintos sectores de la sociedad, le exigieron mayor seguridad en la zona. El jefe de la cartera se paró frente a los manifestantes y escuchó lo que, enojados le expresaban: “¿Por ser gente de afuera, no tenemos derecho a la seguridad?”, le cuestionaban, entre otras cosas, al funcionario.

    Los habitantes del barrio, en su mayoría de nacionalidad boliviana, también señalaron que el destacamento policial de la zona cuenta con un sólo efectivo, quien no alcanza a garantizar la seguridad para todos y, por eso, hay muchos robos en los alrededores –el sábado robaron en una ferretería a 50 metros del persa–.

    Minutos después del infortunado episodio, la madre de la víctima, Celia Marta Cruz, quien tiene también una hijas más, llegó hasta el mercado bajo una fuerte crisis de nervios y constató que el cuerpo de su hija yacía tirado en el piso del local, con 110 pesos en sus bolsillos, un celular y un llavero con su foto. La progenitora comentó que su hija trabajaba en el campo desde hacía varios meses y vivía en el barrio 25 de Mayo junto a toda su familia.