Guaymallén es uno de los departamentos del Gran Mendoza que más padecen la inseguridad, y, a pesar de que las denuncias y las quejas de vecinos crecen, los hechos no cesan. Esta vez, una ola de robos está afectando a los comercios ubicados en calle Pedro Vargas, en el barrio Unimev. Los propietarios están consternados y enfadados por la situación que sufren. Es que, durante la noche, ese lugar se llena de malvivientes que aprovechan para violentar locales y robar lo que tienen a su alcance, denunciaron. 

En una reunión que mantuvieron los vecinos con la Comisaría 44ª, ubicada a escasos metros de esa calle, les comunicaron que no cuentan con los recursos necesarios para bridar la protección adecuada. En un recorrido realizado por El Sol por el lugar, los comerciantes afirmaron que “la zona está totalmente liberada” para el delito. 

Sin embargo, el jefe distrital, comisario Ricardo Andrada, señaló que se trata de una de las dependencias más equipadas del departamento. Además, explicó que, comparada con otras zonas de la comuna, la “situación no es preocupante”. 

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La bronca

A partir del 1 de este mes, una serie de robos comenzó a perpetrarse en diferentes negocios de la citada calle guaymallina. Ventanas y rejas rotas, vidrieras saqueadas y permanente circulación de sujetos sospechosos que se mueven con impunidad aseguraron observar a través de sus ventanas quienes allí viven. 

Durante el día, la zona parece, a priori, segura, con decenas de locales de todo tipo y mucho movimiento de residentes, alumnos de escuela y trabajadores. Sin embargo, pasadas las 22, el lugar se convierte en “tierra de nadie”.

A los dueños de los comercios no les queda otro remedio que reforzar la seguridad con barrotes y persianas para evitar los hurtos. Incluso, durante la recorrida se pudo observar a un obrero soldando una nueva reja para un quiosco, después de que había sido violentada la que poseía. 

Así refuerzan la seguridad los negocios. 

“A veces dañan más de lo que roban y después tenemos que gastar más de 1.500 pesos en arreglar lo que rompen”, explicó la propietaria de un minimarket. Los comerciantes que contaron su realidad enumeraron, al menos, 15 robos o intentos sólo en este mes. 

El propietario de una librería mostró todos los arreglos que tuvo que realizar en el enrejado del establecimiento, ya que los delincuentes rompieron la pared para sacar las rejas.

Durante las noches rompen las rejas y regresan al día siguiente para robar. 

“Esa misma noche le destrozaron un vidrio a la tienda de al lado. Tienen que haber estado un largo tiempo para hacer todo eso, y, como no hay patrullaje en las noches, nadie los vio ni los detuvo”, dijo. 

Javier, otra de las víctimas, sufrió un pequeño robo en su tienda de ropa masculina. Los ladrones rompieron la vidriera y desvistieron a un maniquí. “Fue lo único que alcanzaron a llevarse, pero hicieron mucho daño. Hasta se cortaron para sacar las cosas. Tuve que tirar varias prendas porque estaban llenas de sangre”, contó resignado. 

El local de ropa que fue asaltado hace algunos días. 

Las propietarios dijeron que vecinos les han contado que han visto a los malvivientes movilizándose en motos o vehículos. También sospechan que no son de la zona, sino que vienen de los barrios ubicados en las localidades de Pedro Molina y Belgrano. “A los que son de acá cerca los conocemos a todos, los tenemos fichados. Los que están robando ahora vienen de otro lado”, señalaron.

La unión hace la fuerza

Tanto comerciantes como lugareños aseguraron que tratan de cuidarse entre ellos, se dan aviso ante ciertas situaciones y también actúan si es necesario. “Tratamos de colaborar entre todos. Si vemos a alguien desconocido y sospechoso que anda recorriendo la calle, nos damos aviso para tener cuidado”, contaron. 

Tras los reiterados hechos de inseguridad de este mes, elevaron las quejas a Marcelo Arrigo, el comisario de la dependencia que tiene jurisdicción en el lugar, ya que entienden que la zona está “desprotegida” y observan un total “desinterés” de la situación por parte de las autoridades. 

Luego de algunos problemas para quedar de acuerdo en el día y el horario, las partes se reunieron. Los dueños de los negocios contaron lo sucedido y expresaron su bronca, y señalaron que el titular de la Comisaría 44ª les explicó que la falta de vigilancia durante los horarios nocturnos se debe a la falta de personal y de móviles para actuar. 

“Es una jurisdicción enorme y sólo tienen dos móviles. Hasta hace poco sabían andar en bicicletas y motos, pero ahora dicen que están rotas y por eso no las utilizan”, contó un hombre que vive en el lugar y es propietario de algunos locales. “Otro de los problemas que tenemos es la plaza del Unimev, durante la noche hay comercialización de drogas y hasta de armas”, manifestó. 

Respuesta

El comisario Andrada reconoció que la plaza de la barriada es un problema por los grupos juveniles que allí se juntan. Prometió que en los próximos días iban a tomar medidas con respecto a esta situación. Para el jefe distrital, según lo que explicó, “se trata más de una sensación de inseguridad en la gente, porque son más los reclamos que los hechos denunciados”. Más allá de esto, dijo que reforzarán la dependencia para llevarles tranquilidad de los habitantes de la zona.