Asalto, amenazas, tiros y un presunto malviviente baleado a disposición de la Justicia. El hecho de inseguridad ocurrió el domingo por la noche en un minimercado de calles Maza y Pichincha de San Rafael y el autor de los disparos fue un comerciante que defendió a su hijo del atraco.
La reconstrucción sostiene que el golpe sucedió a las 20, cuando un joven 21 años se encontraba atendiendo el local llamado Don Antonio. La jornada culminaba tranquila hasta que, a esa hora, ingresó un sujeto y le pidió comprar unos chicles. Al momento de de entregarle la golosina, entró en escena otro sujeto con un arma de fuego y le apuntó a la cabeza a la vendedor. “Tirate al piso”, le exigió para tener el control total del comercio.
En ese momento, el dueño del mercadito y padre del joven, de 50 años, salió desde el interior con un arma de fuego para defenderse, describieron fuentes policiales. Al ver que su hijo estaba siendo víctima de un asalto con riesgo de vida, accionó el arma que tenía: lo hizo dos veces y los proyectiles impactaron en el cuerpo del malviviente armado.
Herido, junto con su cómplice, el ladrón escapó en un auto “a los tiros” y los perdieron de vista. Su destino era incierto hasta que, a las 20.38, el CEO recibió la llamada de un hombre detallando que su hijo había ingresado lesionado a su casa. Lo identificó como Ángel Cáceres, de 22 años, y personal policial llegó hasta el lugar.
El progenitor permitió el ingreso del personal uniformado al domicilio y encontró a Cáceres escondido y adolorido, debajo de una cama con una herida en la zona del pecho y el brazo izquierdo, por lo que se autorizó su traslado a un hospital.
Mientras el presunto autor del asalto era atendido en el nosocomio, los efectivos dieron con el auto que habrían utilizado para llegar hasta el minimarket Don Antonio, un Peugeot 206 azul oscuro, en el cruce de calles Tacuarí y Maza.
Al ser analizado por Policía Científica, detectaron que el rodado presentaba impactos de arma de fuego, rastros de sangre y vainas servidas en su interior.
Cáceres fue atendido en el hospital y diagnosticado con herida de arma de fuego en el miembro superior izquierdo, tórax costado izquierdo y muslo derecho, quedando internado con consigna policial. Su vida, hasta este lunes por la tarde, no corría peligro.
Por su parte, por orden de la Justicia se ordenó el secuestro del arma utilizada por el dueño del comercio, una pistola calibre 9 milímetros marca Bersa Thunder Pro con un cargador sin municones. También se dispuso una consigna policial en la escena por temor a represalias.
El hombre, al ser requerido por los investigadores, exhibió la documentación correspondiente del arma, por lo que se trataría de un caso de legítima defensa.
Por su parte y mientras continuaba la búsqueda del otro sospechoso que actuó en el asalto, Ángel Cáceres sería acusado en las próximas horas por robo agravado por el uso de arma de fuego.
