Miguel Marini (32) vivía en Tunuyán y fue asesinado de un disparo en el Bajo Luján mientras esperaba adentro de un auto a un compañero de trabajo que decidió frenar en el lugar un viernes por la tarde. Cuatro individuos intentaron sustraerle el vehículo y le dispararon por la espalda. La causa tuvo un detenido como partícipe del ataque pero resultó inimputable, ya que tenía 15 años.

El domingo se cumplió un año desde que ocurrió el crimen. Su familia se encuentra desolada ya que aseguran que la causa, en manos de la Fiscalia Penal de Menores, está estancada y nunca se les permitió conocer detalles de la investigación. Exigen que la Justicia y el Estado los respalde y trabajen para dar con el autor del hecho.

La crónica del hecho cuenta que Marini llegó a ese conocido asentamiento de Luján de Cuyo a bordo del vehículo de Maximiliano Oviedo (29) un compañero de trabajo, mientras cumplían horarios laborales. Al parecer el joven no especificó a la víctima por qué se dirigía a ese lugar e investigadores de la causa señalaron que fue a comprar estupefacientes.

Mientras Marini esperaba en el auto fue abordado por cuatro delincuentes que intentaron robarle el automóvil. El hombre se resistió al asalto pero intentó escapar cuando se vio superado por los malvivientes y en ese momento recibió el disparo mortal.

El teatro del hecho en el interior del asentamiento Bajo Luján. 

En un principio la causa estuvo en manos del fiscal de Instrucción Hernán Ríos pero pasó a la Fiscalía Penal de Menores después de que se detuvo a un chico de 15 años que tuvo participación directa en el crimen. A partir de ese momento quedó estancada y más allá de la insistencia de la familia no se logró avanzar. En un momento la Justicia ofreció una recompensa para dar con el autor del disparo, pero no dio resultados.

En dialogo con El Sol, María Rosa Pérez, esposa de Marini, dijo que no han dejado de buscar que se esclarezca el caso a pesar del dolor por el que han pasado. Sin embargo, la mujer contó que desde la Fiscalía no les dan respuestas y les aseguran que nunca se logró identificar al autor del disparo, a pesar de que la Policía tuvo contacto con él sospechoso minutos después del crimen.

Básicamente la familia de la víctima pide a la Justicia que les dejen poner un abogado querellante, algo que resulta complicado porque el único sospechoso es inimputable. “Dejaron una familia devastada, yo quede sola con mi hijo, no e justo, necesitamos que el el Estado y la Justicia nos respalde. Estas situaciones no pueden seguir pasando”, expresó Pérez.

La mujer también apuntó contra Oviedo, quién nunca se solidarizó con la familia de su compañero de trabajo, ni ofreció su ayuda para dar detalles que ayuden a que la causa avance. Con respecto a eso, María Rosa aseguró a este diario que su esposo tenía “solo una relación laboral” con Oviedo y que “él nunca supo” a qué fue al asentamiento donde terminó muerto.

Finalmente la mujer consideró que “lamentablemente las leyes son arcaicas” y permiten que “muchos hechos sigan quedando impunes”. También relacionó el crimen de su marido al de Cristian Emanuel Reyes (29), el joven que, también, fue asesinado en Luján este último fin de semana y en el cual también hubo menores de edad implicados. “Hay que cambiar las leyes. Si son menores que se juzgue a los padres”, remató indignada la María Rosa.