La escena en calles Pedro Palacios y Pedro Molina.

Momentos de tensión se vivieron durante la madrugada de este lunes luego de que un acusado de violencia de género se atrincheró y amenazó con suicidarse en su casa de Guaymallén.

El sujeto se encontraba bajo el efecto de estupefacientes, presentaba delirio persecutorio y estaba armado, por lo que las negociaciones no fueron fáciles y se extendieron durante varias horas.

Finalmente, el sospechoso, de 29 años, fue sacado del interior del inmueble por las fuerzas de elite de la Policía de Mendoza y quedó internado en un nosocomio neuropsiquiátrico.

La información sostiene que todo comenzó minutos antes de la medianoche cuando personal de la Unidad Especial de Patrullaje Guaymallén (UEP) y de la Comisaría 31ª fueron desplazados hacia un domicilio de Pedro B. Palacios y Pedro Molina, para verificar una situación de violencia de género.

En el lugar, los uniformados constataron que un joven había agredido a su pareja luego de una discusión que mantuvieron previo a la cena. De acuerdo con los familiares de la mujer, el atacante tenía problemas de consumo.

Lo cierto es que el individuo se había encerrado en la vivienda y mediante el uso de un arma blanca aseguró a los funcionarios que planeaba quitarse la vida.

Frente a esa situación, se activó el protocolo de actuación para situaciones de crisis de alto riesgo, por lo que se hizo presente personal del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) y del Grupo Especial de Seguridad (GES).

Rápidamente, un negociador tomó contacto con el acusado, quien se encontraba en soledad dentro del inmueble. Fuentes consultadas describieron que el sujeto estaba alterado, se mostraba confrontativo y reticente a ser asistido por personal médico de Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) que estaba apostado fuera de la casa.

Una vez que los especialistas fueron ganando confianza, el sospechoso les confesó que “había alguien en la casa que lo miraba” y también sospechaba que le envenenaban el agua, la cerveza y los alimentos, mostrando desconfianza hacia miembros de su propia familia.

En un momento, el negociador le ofreció una Coca-Cola, ya que el individuo tenía sed. La intención también era intentar de que dejara el arma blanca que portaba, pero no aceptó esa condición.

Las charlas continuaron hasta altas horas de la madrugada, sin mayores avances. Incluso, el sujeto continuaba amenazando con que iba a provocarse lesiones con el cuchillo.

Así las cosas, cerca de las 4, el acusado cortó el diálogo con el negociador y comenzó a cortarse el cuello y los brazos, motivo por el que el equipo táctico del GES irrumpió en el domicilio y evitó que el joven se quitara la vida.

Luego de asegurarlo, lo retiraron del interior de la propiedad y los profesionales del SEC le brindaron las primeras asistencias. Seguidamente, lo alojaron en un hospital especializado en salud mental.

En la causa intervino el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien se encontraba de turno en el Grupo Fiscal Especial, que tiene injerencia en situaciones de crisis de alto riesgo.