Poco más de medio año después del asesinato de Diego Nicolás Alonso López (44) en su casa de la Cuarta Sección Este, en Ciudad, la única acusada fue condenada este martes a dos años de cárcel.
Se trata de Paula Gisella León (28), quien admitió la autoría durante un juicio abreviado inicial que acordaron el fiscal de Homicidios Carlos Torres y la defensa.
A través de ese pacto se cambió la imputación de homicidio simple, con el que arriesgaba penas de 8 a 25 años, a homicidio simple con exceso de la legítima defensa, que prevé castigos de 1 a 5 años de prisión.
Además, se tuvieron en cuenta los peritajes psiquiátricos y médicos, así como también informes de la Policía Científica que dieron cuenta de que León era víctima de la violencia de género que ejercía Alonso.
De acuerdo con fuentes judiciales, la joven se excedió a la hora de defenderse de una agresión previa que había sufrido por parte del hombre, a quien le alquilaba una habitación en esa zona capitalina.

En la audiencia León no sólo admitió el asesinato de Alonso, sino que también lo hizo por la acusación que pesaba sobre ella por una violación de artículo 205, es decir, por quebrantar el aislamiento obligatorio y preventivo que regía en aquel entonces por la pandemia del coronavirus.
Por ese delito había sido imputada semanas antes del homicidio. Incluso, por esa causa estaba firmando planilla y había declarado domicilio en una vivienda de calle Confraternidad Ferroviaria.
Pero debido a que el lugar no estaba en condiciones para cumplir con su régimen, le alquiló una habitación a la madre de Alonso. A partir de su alojamiento en la casa del hombre, comenzó a ser blanco de agresiones, surge de la investigación.
El juez Juan Manuel Pina, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, avaló el acuerdo entre las partes y declaró la reincidencia de la joven, quien tenía dos condenas previas por delitos contra la propiedad, por lo que deberá cumplir la pena de manera efectiva.
A golpes
Corrían las 10.30 del martes 8 de setiembre cuando la madre de Alonso llegó hasta su domicilio de calle Gobernador González al 600 y se topó con la puerta entreabierta.
Sorprendida, ingresó y dio con una inesperada escena: sangre por doquier, pelos en el piso y toda casa desordenada.
Luego se dirigió hasta la habitación de su hijo y lo encontró tendido sobre la cama, con abundantes manchas hemáticas y sin signos vitales.
Las primeras averiguaciones en la escena apuntaron contra León, quien se encontraba residiendo con el hombre y hasta la apuntaron como su pareja, pero esa versión se descartó con el pasar de las horas.
Lo cierto es que los detectives fueron a buscar a la joven a la inmueble de calle Confraternidad Ferroviaria que había declarado, ubicado a la vuelta de la escena, y lograron detenerla.

Tras la captura, León aseguró que había sido víctima de una agresión por parte de Alonso, quien la había atacado con una botella, reveló en su declaración
Y agregó que se defendió con un palo de escoba, el cual le partió en la cabeza. Justamente, en la escena se encontró ese elemento y también vidrios, lo que apoyaban su versión.
Pero, unas dos semanas después del hecho recibió un revés judicial cuando el mismo juez Pina –el mismo que este martes la condenó–, le dictó la prisión preventiva por homicidio simple.
Pese a eso, con los últimos informes incorporados a la causa, la situación cambió y el Ministerio Público solicitó el cambio de calificación tras el acuerdo con la defensa.
