La Justicia y la policía buscan desde hace semanas a un hombre que abusó de la hija menor de edad de su pareja y tuvo un bebé con ella. Una comparación genética entre muestras de la criatura y del sospechoso resultó positiva después del nacimiento y fue determinante para impulsar la instrucción.
Sin embargo, cuando fueron con orden a arrestar al imputado, ya no se encontraba en su casa. La pesquisa se reactivó no hace mucho tiempo, cuando trascendió que el imputado pudo haberse fugado a Chile, después de cambiar reiteradas veces su domicilio. Mientras, la adolescente vive en la casa de unos familiares en Las Heras que iniciaron los trámites de adopción.
El caso fue denunciado y comenzó a investigarse el año pasado en la fiscalía de Godoy Cruz. La presentación judicial sostenía que un hombre identificado como Fernando Adrián Albertoli abusó reiteradamente de la hija de 14 años de su pareja mientras convivían en una vivienda cercana a la plaza departamental. No sólo eso: agregaba que, producto de esos vejámenes, la menor quedó embrazada y anteceque la madre de ella conocía lo que sucedía pero que había decidido callar para encubrir a su novio, quien trabajaba en un colegio realizando diversas tareas de mantenimiento.
El fiscal que tomó la causa, Gustavo Fehlmann, ordenó que realizaran pericias psicológicas y físicas a la presunta víctima, con el fin de confirmar lo que sostenía la denuncia.
El sospechoso, mientras, siguió en libertad porque no estaba acreditado que el niño que esperaba la adolescente fuera de él.
Finalmente, un cotejo de ADN, cuando nació la criatura, dio positivo. Pero cuando fueron a detener al hombre a principios de este año, ya no se encontraba en su domicilio. Se ordenó primero su captura nacional y luego la internacional, porque surgieron informes que sostenían que escapó hacia Chile.
El caso generó indignación en los familiares de la menor porque pretendían el arresto de Arbertoli al momento de la denuncia. Es más, criticaron duramente a la progenitora, quien en un principio fue sospechosa pero luego quedó desvinculada.
Sin embargo, el arresto no pudo suceder porque el fiscal se encontró con algunos inconvenientes que frenaban la instrucción. Uno de ellos, el más importante, fue confirmar si la criatura que llevaba en el vientre la adolescente era producto de un abuso sexual por parte del denunciado. Como no podía comprobarse científicamente, el hombre permaneció libre y siempre se sometió a proceso.
Fehlmann intentó que la comparación genética se realizara durante la gestación pero, por recomendación de los médicos, no se pudo hacer una extracción al feto. Se trata de un procedimiento en el que un profesional de la salud debe insertar un catéter por el abdomen para llegar al útero. Requiere de anestesia local y puede crear una situación de crisis o estrés en el feto que podrían ocasionar un aborto involuntario. Por este riesgo, el fiscal prefirió esperar al nacimiento y no someter a la denunciante a ese método.
La causa llegó a juicio con lo que prevé al artículo 120 del Código Penal, de 3 a 6 años por mantener relaciones sexuales “aprovechándose de la inmadurez sexual de la víctima, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima”, pero la querella la cuestionó buscando que se considere abuso sexual agravado.
Investigadores policiales consultados señalaron que “se perdió el rastro” de la madre de la niña pero que se continuaba intentando dar con quien era su pareja. Si bien en un momento se sometió al proceso, cuando las pruebas lo complicaron, el hombre decidió escapar.
