javier Milei.

Los oficialismos municipales que hoy ponen en juego su permanencia en el poder en los siete departamentos que eligen intendente por los próximos cuatro años, se aferran más que nunca a que se les cumpla el vaticinio: que la estrategia del desdoblamiento permite al elector a concentrarse sólo en lo que está bajo examen; en este caso, sus gestiones puras, sin la influencia provincial ni la nacional. Las PASO del 30 de abril, confirmaron esa visión. Porque en las seis comunas peronistas (San Rafael, Maipú, Tunuyán; Lavalle, Santa Rosa y La Paz) si algo quedó bien en claro y expuesto en la decisión de sus intendentes fue el tomar la mayor distancia posible de un gobierno nacional que lo único que podía ofrecerles era una mayor negatividad en su contra. Con San Carlos, por caso, su intendencia hoy vinculada a La Unión Mendocina, fue detrás de lo mismo, pero marcando distancias con la provincia de cuyo gobierno se escindió cuando Omar de Marchi rompió esa falsa armonía con la que creía que caminaba, oronda, Cambia Mendoza, la coalición de gobierno provincial.

Ahora bien, siempre una elección ejecutiva puede traer consigo alguna que otra sorpresa. Y en este caso, en la de estos departamentos en particular, el influjo de lo que se considera como una manifestación de cambio de ciclo, fin de lo establecido, borrón y cuenta nueva o como se lo quiera definir al significado que le dieron los electores a ese triunfo del libertario Javier Milei en las PASO nacionales del 13 de agosto. ¿El resultado de hoy, confirmará aquello que las personas cuando van a votar lo hacen discriminando lo nacional, de lo provincial y de lo municipal? Bueno, hasta la irrupción del libertario pareció que efectivamente fue así. Pero una vez que entró en juego esa fuerza de cambio, más profundo y más opositor (La Libertad Avanza, Milei) que lo que la oposición tradicional (Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich) al peronismo estaba ofreciendo, bien puede haberse incorporado una duda transformada en incógnita: ¿El efecto Milei podría hacer variar los resultados que se esperan se den hoy con la confirmación de las intendencias y de sus candidatos, con los triunfos del peronismo en aquellos seis departamentos? Y si en todo caso, variaran, ¿quién se beneficiaría?

Una de las cosas que ha confirmado el libertario, con su triunfo por sobre el oficialismo nacional y la oposición tradicional de casi veinte días atrás, es que consiguió en soledad darle una nueva configuración al electorado, de la que se conocía. Hasta ahora, lo que ha venido pasando es que en general los desenganches electorales o desdoblamientos han venido confirmando las gestiones oficialistas. En general, claro, porque ha habido en el país algunas excepciones, como la de San Juan y San Luis, por caso y por mencionar las más cercanas Mendoza. Pero las PASO en estos departamentos que hoy cierran el círculo con la elección general y en la PASO de la provincia del 11 de junio, se dio lo que se esperaba: el respaldo de los votantes a los oficialismos y la confirmación de una estrategia acertada.

Pero Milei provocó un corrimiento en el gusto electoral tradicional, evidentemente y bien vale preguntarse si luego del 13 de agosto cambió todo lo establecido. Tal interrogante se responderá en la general nacional de octubre, es cierto; ¿pero esa fuerza podría influir en el resto del cronograma, en los municipios de hoy o en la provincial y en los municipios que restan para la general del 24 de setiembre? Ese resultado incierto es lo que ha inundado de temores al oficialismo y sembrado alguna que otra esperanza en La Unión Mendocina que espera una que otra bendición por añadidura y cercanía con Milei, la que no tuvo para la primaria. El 13 de agosto, Milei ganó la PASO en Mendoza con el 44,8 por ciento de los votos, contra los 28,2 de Juntos por el Cambio y el 16,8 por ciento de Unión por la Patria. Y en los departamentos que hoy eligen intendente, ganó en todos menos en La Paz, en donde se impuso el peronismo. En San Carlos el libertario obtuvo 55,5 por ciento; en Maipú, 49,8 por ciento; Tunuyán 49; Lavalle, 46,7; San Rafael 46,4 y Santa Rosa, 37,6 por ciento.

El panorama económico y ese estado de degradación constante de la situación general, cada día más incierto, sigue alimentando todo tipo de especulaciones electorales y reafirmando, al menos en el plano nacional, la promesa de cambio que ofrece Milei. Cuánto de todo lo que está ocurriendo en otros territorios podría llegar a Mendoza, bajo la forma de un barajar y dar de nuevo, es lo que no se sabe con certeza. Pero desde Mendoza, una vez más, también se han originado manifestaciones de cierto malestar social que luego se extendió a la nación. Pasó con los ataques lúmpenes a comercios en Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz y Tunuyán y en otro orden está pasando con un sistema de salud privado en terapia intensiva, situación que también se ha extendido hacia otras provincias.

Por eso, las elecciones finales y generales municipales de hoy en los siete departamentos, dan lugar a un tester; a una primera muestra electoral de las post PASO nacionales y pone bajo examen y especial atención esto que se cree que efectivamente el elector discierne, discrimina y diferencia una cosa de otras cosas: la nación de la provincia, la provincia de la nación y los municipios de la nación y la provincia. Se verá.