El presidente Javier Milie, junto a Victoria Villarruel, en la Asamblea Legislativa de este sábado.

Un Javier Milei tan maleducado y violento como exitoso lo ha sido hasta ahora al reducir la inflación y detener en parte la decadencia económica cíclica del país, es el que mueve los hilos de una Argentina que se esfuerza por dejar atrás tantos años de fracasos. Es notable, pero no sólo porque está representando a la primera magistratura y el respeto reverencial que emana de esa figura constitucional, sino quizás por lo que se está dejando atrás y los riesgos latentes de retroceso que siempre están a la vista con el acecho de quienes fueron sus abanderados, es que la política en general evita hacer olas con los ataques inútiles y groseros del presidente.

Ese actuar de la política se ha visto con los gobernadores básicamente que miran para otro lado los desplantes y se concentran en lo que puedan negociar con un gobierno imprevisible. Aquí en Mendoza se lo observa con el actuar de Alfredo Cornejo quien, bajo otras circunstancias, es probable que ya habría roto relaciones hace rato. Sin embargo, como un exponente puro ciento por ciento de la política, Cornejo puede que sienta algo de atracción –que también podría traducirse en cuidado y prudencia– por Milei, por ese producto que engendró la debacle de tanto fracaso más fracaso de la clase política del que él ha sido parte.

Como tantos, al gobernador mendocino camina frente al gobierno nacional como quien lo hiciera por un camino plagado de ortigas, evitando pisarlas. “Es difícil hacer política” en estos tiempos ha reflexionado.

El mayor problema de la provincia y como extensión, desde ya, de los mendocinos, con este Milei que no ha dudado, si es necesario, en tomar lo más rancio de la casta para blindarse de las críticas, o hasta de ser capaz de provocar una explosión institucional por la colisión generada con el Congreso al designar los jueces de la corte por decreto, o ese agite constante de las banderas antirrepublicanas, de la intolerancia y la bravuconada, es que necesita de una negociación sensata y seria para encontrar las respuestas y las soluciones a los años de decadencia.

Es poco probable que un privado, ni mucho menos que varios, tomen de inmediato la reconstrucción de la infraestructura obsoleta e insegura, como la red vial. El desprecio al Estado del presidente anarcocapitalista, aún por esas obligaciones inherentes a su concepción (salud, justicia, educación, seguridad), significa tomar un riesgo mayor e innecesario para esa tarea ciclópea de refundación que le ha encomendado el pueblo que lo eligió para eso.

No hay formas ni maneras que resulten exitosas o que garanticen buena parte del triunfo sin diálogo. Las provincias, los gobernadores, no tienen contacto con el presidente y a duras penas con algunos de sus ministros. Pasa en Mendoza. La relación entre el gobernador y el presidente pasa por algún chat y una que otra comunicación de ocasión con el jefe de Gabinete Guillermo Francos, o el ministro de Economía, Luis Caputo. En Casa de Gobierno dicen que sobran y mucho los dedos de la mano para contar los encuentros con los funcionarios que responden a Milei. Y con Karina Milei, El Jefe, Cornejo habría hablado sólo una vez desde que los hermanos llegaron al poder.

El abandono o la salida del Estado de tareas que le eran afines hasta la llegada de Milei, como ciertos aspectos de lo que se conoce como la obra pública, retrasan el nuevo orden. El mercado como lo concibe el presidente hoy no solucionará nada, quizás en otro país. Quizás en ese país que no aparecerá por arte de magia o por el simple hecho de decretarlo, o sólo bajando –necesariamente– el gasto, o reduciendo a la mínima expresión la estructura pública.

Mientras se espera por ese momento grandioso y ciertamente divino que pregona Milei con aires de profeta, centenares se caen por la borda en el viaje, aunque el presidente sostenga que de un día para otro la pobreza cayó del 55 por ciento al 35 y que 10 millones de personas dejaron de ser pobres.

Tampoco la riqueza aparece milagrosamente si el Estado no ayuda a ordenar la macro con intervención y compromiso. A Mendoza y al país le hacen falta trenes, puentes, rutas, líneas eléctricas, que alimenten y promuevan la inversión y el desarrollo. Y por sobre todo un plan de disminución impositiva y del peso del Estado sobre la economía objetivo al que no sólo se llega por la disminución del gasto. Este sábado Milei dijo que habría cumplido el 75 por ciento de las promesas de campaña y que si lo apuraban con lo que no dijo ese porcentaje subía al 95. Es la presión fiscal traducida en impuestos lo que apremia a las economías regionales, tanto la nacional como la de las provincias, claramente. Milei dice que se acabó el proteccionismo, sin embargo, mantiene sin cambios los gastos tributarios contenidos en el presupuesto reconducido que fue pensado a fines del 2022 y que se aplicó durante el año de la campaña electoral que dejó más desnudos a los argentinos, con Sergio Massa como candidato y el kirchnerismo en retirada. Millones de dólares en esos gastos tributarios que esconden no sólo proteccionismo, sino intereses claramente y que tanto han representado a la casta.

El año será clave, desde ya, en el futuro del gobierno de Milei. El turno electoral, como suele ocurrir, se jugará en el plano de la economía y del bolsillo de los argentinos. Mientras mantenga controladas las variables más sensibles (inflación, dólar) mantendrá el blindaje. La incomprensible actitud de confrontar sin sentido, alteran y ensucian lo que hace bien. En ciertos ámbitos del gobierno local toman una descripción extendida sobre el menemato de los 90: “El menemismo se robó todo durante tantos años y nadie dijo nada, hasta que un día, cuando se fue sin pagar un café, lo masacraron”.

La prudencia y cuidado oficial para evitar confrontar abiertamente con Milei está al nivel de la prudencia y cuidado que muchos senadores nacionales han tenido en los últimos días con el polémico Ariel Lijo, el elegido por Milei y por decreto para ocupar el lugar vacante en la corte: “El presidente nos expone a obligarnos a debatir un pliego que no tiene apoyo, claramente, pero que nadie quiere admitir en público”, dijo uno de los senadores nacionales mendocinos en estricto off, analizando el tema delmomento. ¿Por qué?, se le preguntó: “Porque es joven, le quedan varios años en la justicia y con un poder de fuego impresionante”, respondió.