El gobernador Alfredo Cornejo en Londres.

La manga de piedra, viento y agua con la que se inauguró enero de este 2025 ha dejado secuelas para varios años, entre dos o tres por lo menos en la villa. La vida en Real del Padre discurre como en la de cualquier otro distrito un tanto alejado de las cabeceras tanto de San Rafael, de donde depende la comarca, o de General Alvear, departamento y ciudad con la que está mimetizada sobre todo por la cercanía. Los temas de conversación de las familias y vecinos en general no difieren de aquellos que alimentan las preocupaciones comunes de todos: economía actual y futura; la marcha de los gobiernos, el nacional y el provincial en la era Milei; el precio de los productos de la cosecha en marcha del durazno, la ciruela, la uva, el vino, lo de siempre.

Pero en Real del Padre se sabe que no hay que esperar mucho para esta vendimia, ni tampoco demasiado para la que viene y ni siquiera hay que esperanzarse en la del 2027. Así como la helada deja secuelas a uno o dos años, la piedra caída en este caso del tamaño de un huevo casi, como producto del meteoro del 6 de enero –todo un regalo de los Reyes–, ha tenido consecuencias muy graves y serias.

No son pocos los productores, también los comerciantes y algunos prestadores de servicio, que le están sugiriendo a sus hijos mirar al sur, a Neuquén, a la zona petrolera de Vaca Muerta. Se trata de reacciones y comportamientos normales y habituales en los distritos mendocinos del sur desde tiempos inmemoriales, hay que decir, donde las alternativas de progreso se diluyen con los dedos de una mano, haya caído piedra o no, se haya padecido una helada o no. Ahora más que nunca. Pero la búsqueda de otros horizontes desde un tiempo a esta parte está incluyendo a la Mendoza minera por la expectativa que ha generado PSJ Cobre Mendocino, cuyo informe de impacto ambiental, actualizado y adaptado a nuevas tecnologías, y que ya disparó la contratación de la fundación de la UNCuyo que tendrá que confeccionar el dictamen que servirá para alumbrar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Atención, una DIA que el gobierno podría enviar a la Legislatura entre octubre y noviembre próximo, de acuerdo con lo que Alfredo Cornejo adelantó esta semana en Londres, frente a empresarios del sector minero y energético.

La mayor parte de la energía de esta segunda gestión de Cornejo ha estado puesta en presentar a Mendoza como más que amigable para la concreción de negocios, por el buen clima que la rodea en torno a ese fin, mucho mejor –así se ha asegurado desde el propio gobierno– que el existente en el país y en otras provincias. Cornejo, la vice Hebe Casado y algunos de sus funcionarios del área energética y minera han viajado al exterior en este año y fracción de gestión en al menos siete oportunidades ofreciendo la provincia a inversores mineros en ferias y eventos especiales. España, Chile, Bélgica, Francia, Inglaterra, Australia y Canadá han estado entre los destinos. La última semana, tanto en París como en Londres, Cornejo se ha encargado de desplegar una decena de razones que los inversores tendrían que tener en cuenta para invertir.

Cornejo ha puesto el acento en el buen clima de negocios, como está dicho. Y ha puntualizado que Mendoza junto con Córdoba son las provincias que nunca cayeron en default como sí sucediera con la nación; también ha sostenido que se recuperó la producción petrolera y que la puesta en marcha de las oficinas de conciliación en el ámbito laboral –y desde la semana que viene en lo civil, adelantó–, han permitido frenar los conflictos de intereses y sectoriales antes de que lleguen a los tribunales en muchos casos. Y ampliando los argumentos alrededor de la seguridad jurídica, el gobierno ahora ha invertido la carga de la prueba intentando utilizar a su favor y de la provincia un punto que ha espantado a los inversores mineros: el artículo 3 de la ley 7722, el que establece que los proyectos mineros metalíferos deben ser ratificados por ley aprobando sus DIA. Es que luego de haber conseguido las últimas victorias legislativas para los proyectos de exploración en Malargüe, y tras un cambio en buena parte del humor social que combina la contundencia de informes científicos que están dando garantías ambientales para la actividad, con la necesidad de mejorar la situación económica con más trabajo y oportunidades que combatan la decadencia y mishiadura, la confianza oficial se ha acentuado y por ahora se deja de lado la modificación de ese aspecto de una norma que ha impedido por años el despegue del sector.

Cornejo ha dejado algunas pistas en Londres sobre PSJ. Lo que no se ha aclarado es si se trata de una esperanza o de un hecho en concreto. Pero ha señalado a los años 2027 y 2028 como los del posible arranque de la producción y explotación de cobre, lo que convertiría al yacimiento mendocino en el primero en esa condición de los existentes en el país.

Pero la presentación que se hace de Mendoza en el mundo no se queda sólo en la minería. Se le agregan aspectos vinculados al turismo, se menciona además los adelantos del transporte y los proyectos de generación de energía limpia, como los fotovoltaicos y los eólicos en carpeta.

Para que la situación de Mendoza dé un giro positivo que frene la caída en muchos de sus indicadores, no sólo hace falta que la macro economía comience a mejorar. Requiere además de un proceso más acelerado en las reformas impositivas que se vienen aplicando desde el 2016 en adelante. En esto tiene que subirse al tren nacional que también viene demorado de los cambios al sistema impositivo y de una reforma fiscal que tiene que concentrarse en la simplificación y en la eliminación de gravámenes. Son temas que ciertamente mencionó Cornejo, admitiendo la necesidad de una modernización laboral que facilite tanto la contratación de personal como las desvinculaciones, verdaderos cepos que desalientan la inversión.

Y por supuesto que la Mendoza a corregir tiene mil caras que incomodan al oficialismo. La pobreza, la inseguridad, la carencia de una infraestructura de calidad, la quietud de su economía por varios años, la poca generación de empleo privado registrado y en blanco, los bajos niveles salariales tanto en el sector público como en el privado.

La Mendoza que muestra el gobierno afuera, es también la Mendoza que marcha en el puesto 15 de las provincias que mejores salarios paga en el ámbito privado y formal. Un cuadro elaborado por el IERAL, a octubre del 2024, da cuenta de ello. En Mendoza se paga un poco menos de 1,1 millones de pesos en promedio por cada asalariado, mientras el de la nación orilla 1,3 millones de pesos. Por arriba de Mendoza están San Juan, Córdoba, Jujuy, Salta, La Pampa, San Luis, Santa Fe, el Gran Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Río Negro, CABA, Tierra del Fuego, Chubut, Neuquén y Santa Cruz, siendo esta última provincia la que cuenta con el salario más alto del país, promedio, privado y registrado, con 2,5 millones de pesos.

En ese ránking, Mendoza sólo supera a Entre Ríos, Catamarca, La Rioja, Chaco, Formosa, Corrientes, Tucumán, Misiones y Santiago del Estero, la última de todas con un poco más de 800 mil pesos promedio. Todo un aspecto, de una situación decrépita generalizada, que pinta de cuerpo entero cómo fue cayendo toda una provincia en la intrascendencia hacia fuera, sin brillo, y que fue perdiendo los atributos que cuando se hablaba de ella se lo hiciera de pie y con palabras mayores.