Por lo bajo lo definen como un timador; no le creen en concreto y algunos que lo conocen de otras épocas confiesan no tener dudas de que están frente a un profesional de los engaños. Así es visto por parte influyente y del más alto nivel de decisiones del gobierno provincial el empresario Lionel Ledesma, referente máximo del holding santiagueño Ledesma Petroleum y que viene de hacer público en San Rafael un proyecto de inversión por más de 2.500 millones de dólares para la construcción de tres plantas de energía termo solar de torre vertical que se ubicarían en San Rafael, Alvear y en Lavalle. El empresario, por su lado y ante el escepticismo que levanta el mega proyecto que describe, las formas de llevarlo adelante, los avales que sostendrían el financiamiento y hasta del esquema posterior y último que garantizaría el negocio una vez terminada las obras, opta por apuntarle a la vieja costumbre estatista de ponerle palos en la rueda a la inversión privada cuando desde el poder no la pueden controlar: “Esto es entre privados”, afirma. Y hay otros actores de esta historia de ribetes casi fantásticos ya, que han estado cerca del aterrizaje del santiagueño a San Rafael y que siguieron en algún momento con mucho entusiasmo sus promesas de inversión, que cuando hablan dan a entender que a lo largo del proceso entre el sector privado y el del Estado “ocurrieron cosas extrañas” que negarían en público todas las veces que sean necesarias. Como suele suceder, las dudas, las sospechas y las especulaciones han estado a un lado y otro de las partes.

A todo esto, habría una razón objetiva que impediría al gobierno oficializar la llegada de la inversión para la construcción de las plantas: la falta de un acuerdo entre el holding y Cammesa, la empresa mayorista que debería asegurarle a Ledesma la compra de la energía que generarían las plantas para garantizar la viabilidad del emprendimiento. “Él puede hacer las plantas, podría llegar a tener un acuerdo con los intendentes, pero si no asegura la venta de la energía el proyecto no existe”, ha dicho una muy importante fuente del gobierno de Alfredo Cornejo. A eso, Ledesma dice que ya inició el expediente con Cammesa y afirma que por cuestiones que desconoce le demoran una respuesta al trámite.

En el gobierno también explican que Ledesma ha pedido un apoyo incondicional para su emprendimiento multimillonario. Le han respondido que “no se dan apoyos incondicionales” individuales o destinados a una iniciativa en particular, sino que el “apoyo incondicional es para el crecimiento y el desarrollo; (esos apoyos) no tiene nombre y apellido y que sí tienen (que cumplir) condiciones y factibilidades, que son los único límites”. Y le han sugerido, a Ledesma, que se ponga en contacto con EMESA, la empresa de energía de la provincia que conduce Pablo Magistocchi. Quienes acercaron a Ledesma al sur, integrantes de la cámara de empresarios, afirmaron en su momento que los contactos se tuvieron, incluso con Jimena Latorre, la ministra de Energía y Ambiente de la provincia, otra de las protagonistas de la trama detrás del intento de inversión del holding en cuestión. “No se trata de creer o de no creer”, dicen cerca de la ministra para agregar que por lo pronto tiene que cumplimentar el acuerdo con Cammesa y presentar e inscribir el proyecto en el RIGI, el régimen de incentivo a las grandes inversiones al que Mendoza adhirió y que es lo que habría impulsado a Ledesma a anunciar la radicación de sus tres proyectos en el territorio provincial.

La verdad es que hace varios años que en el Estado mendocino tienen noción de la presencia y merodeo de Ledesma en ciertos proyectos que tienen a la provincia como sede. Lo de Estado no es antojadizo: el nombre de Ledesma al menos ha trascendido un par de gestiones de gobierno, una radical, la de Julio Cobos a fines de su mandato en el 2007 y la que la sucedió, la del peronista Celso Jaque entre el 2007 y el 2011. Y hoy el nombre de Ledesma emerge con fuerza con la segunda gestión de Alfredo Cornejo.

Y quizás sea Cornejo, de todos los gobernadores que tuvieron enfrente alguna de las iniciativas de inversión de este empresario en Mendoza, el que más ha conocido a Ledesma. “Ha cambiado Cornejo, es otro”, dijo Ledesma el lunes en LV10 al explayarse sobre su propuesta de inversión y en el sentido de que ahora, el gobernador mendocino, está más proclive a darle aire a la iniciativa privada. ¿A qué se refiere Ledesma? Probablemente a la época en la que tomaron contacto durante el gobierno de Cobos (2003-2007). En esa administración Cobos le pidió a Cornejo que además de haber sido su máximo operador político fue su ministro de Gobierno y Justicia, que atendiera los planteos de un grupo que pretendía hacer una inversión importante en Mendoza a puro riesgo privado. Los detalles de aquella relación no se conocen del todo, ni tampoco en qué tono se llevaron adelante y menos un desenlace oficial de todo lo que pudieron, entre ambos, negociar, acordar y ultimar.

Pero de lo que no hay dudas es que Ledesma se llevó algo de aquella gestión, un aval para llevar adelante un emprendimiento tan multimillonario como extraordinario y que por razones desconocidas no se cumplió. Al fin de aquella gestión, Ledesma anunció que, en julio del 2008, ya en tiempos de Jaque, comenzaría la construcción del paso internacional El Portillo, uniendo a la Argentina con Chile por el Valle de Uco mendocino y la localidad de San Gabriel en el país vecino. Su holding, decía Ledesma, construiría el paso utilizando los beneficios y obligaciones de ley de iniciativa privada para dejarlo en condiciones de ser utilizado en un plazo de 36 meses. El 12 de diciembre del 2007, El Sol publicaba declaraciones del propio empresario el que afirmaba que “el 20 de marzo (2008) formalizaremos la propuesta al nuevo gobierno (Celso Jaque) y en julio comenzaremos la construcción del paso internacional por Piuquenes”.

Ledesma también reveló en esas declaraciones que tres años antes, en el 2004, había entregado su propuesta al gobernador de entonces, por Cobos, logrando que la Legislatura le diera un espaldarazo a su proyecto a través de una ley específica, la 7318, publicada el 15 de marzo del 2005. Esa ley fue firmada por el vicegobernador Juan Carlos Jaliff, por el presidente de Diputados Jorge Manzitti y por el secretario legislativo Luis Petri, hoy ministro de Defensa de la nación. Y ordenaba el llamado a licitación para la construcción del paso junto con los derechos de concesión por peaje del mismo por 50 años. Ledesma, casi 16 años atrás, soñaba con construirlo y decía estar en condiciones, como hoy esas tres plantas de energía termo solar de torre vertical con una inversión de 2.550 millones de dólares y la toma de 1.500 empleados cada una para su construcción.