Hasta ayer, el Ejército israelí impedía la entrada en el territorio palestino a periodistas extranjeros. Las principales agencias de noticias y televisiones internacionales basan su cobertura desde Gaza en informaciones enviadas por periodistas palestinos.
Sin embargo, estos encuentran serias dificultades para abandonar sus casas en medio de los bombardeos y, mucho más, para aproximarse a las zonas de combate. Una confirmación independiente de los datos aportados por el Ejército y los palestinos resulta por ello difícil.
Israel impide desde hace ya dos meses a todos los periodistas extranjeros la entrada en la superpoblada Franja. La Asociación de la Prensa Extranjera en Israel consiguió una victoria legal la semana pasada, al decidir la Corte Suprema israelí que se permita el acceso al territorio de grupos de hasta doce reporteros, de entre los más de 400 corresponsales extranjeros acreditados.
Un primer grupo de seis periodistas, elegidos al azar, tenía previsto entrar el domingo en la Franja de Gaza, pero, finalmente, el Ejército decidió que la situación era demasiado peligrosa para los propios reporteros y hasta hoy sigue impidiendo el acceso a los medios internacionales.
Muchas cadenas de televisión realizan sus directos desde Sderot u otras ciudades israelíes limítrofes, con Gaza de fondo. Y el director de la Oficina de Prensa del Gobierno de Israel, Daniel Seaman, se muestra satisfecho de que los periodistas extranjeros sigan fuera de la Franja.
En declaraciones difundidas en diversos medios, el jefe de la oficina encargada de acreditar a los medios internacionales acusa a los periodistas extranjeros de un comportamiento poco ético, parcial y carente de profesionalidad.
Seaman estima que los periodistas extranjeros “difunden versiones cuestionables sin comprobarlas”.