Alfredo Cornejo, flanqueado por Facundo Correa Llano y Esteban Allasino.

Las elecciones de este domingo en seis departamentos de Mendoza dejaron apenas dos conclusiones políticas. Una, el elector se mostró más que apático con unos comicios que no despertaron interés, salvo para cuidar la quintita propia que los intendentes pusieron en juego. Dos, un poco por los resultados, otro por voluntad, el laboratorio político ya está montado con miras hacia 2027.

La decisión de saltar sobre la ola mileísta de octubre no rindió políticamente para todos los intendentes del peronismo. Matías Stevanato salvó la ropa con lo justo en Maipú, mientras que los Félix sufrieron un derrota, también por lo justo.

En el ring cada vez más chico del PJ, uno queda mejor posicionado en la carrera hacia el 2027, mientras que los otros ya suman dos derrotas consecutivas -la otra fue en octubre, con Emir en la boleta, aunque a la postre llegó al Congreso-.

Con ese horizonte electoral y sin referentes nacionales a la vista todavía que inclinen la cancha, el peronismo mendocino se acomodó como pudo y con una Cámpora que perdió terreno.

Ese laboratorio político quedó mejor evidenciado en Luján de Cuyo. No tanto por el resultado, sino por la amalgama de ex aliados que fueron rivales y que, ahora, hicieron tabula rasa para volver a componer un frente electoral exitoso. Esteban Allasino puso en juego su gestión de dos años, pero con la chapa atrás de la gestión nacional y provincial: la de Javier Milei y la de Alfredo Cornejo.

Todo cerró por dentro para evitar una sangría innecesaria. Y rindió políticamente para los tres oficialismos. Incluso las rencillas entre cornejistas y demarchistas parecen haber quedado atrás, al menos por ahora. La amalgama es diversa entre mileístas, radicales y macristas, que todavía quedan, y con intereses muy particulares según los nombres. Pero hay un elemento que aglutina, que es externo a Mendoza y que tiene como figura al León.

El Gobierno puso en imágenes algunas señales de este laboratorio. A la par de Allasino, ubicó a su referente en Luján, Natalio Mema. ¿Será el ministro de Gobierno el nombre en juego entre Luis Petri y Ulpiano Suarez?

Mientras Petri también tuvo su foto junto a Allasino y se sumó al búnker, Suarez no montó ninguna acción particular este domingo y apostó por otro partido: una cumbre de intendentes radicales este viernes 27 de febrero.

La figura de Mema aparece acá como el fusible que el cornejismo puede proponer en su rol de árbitro electoral. Es uno de los ministros con mayor visibilidad, el capital que rinde con la verdad matemática de las encuestas.

Luis y Griselda Petri junto a Esteban Allasino.

Con todo, la bajísima participación de los electores (47%) no da para sobreactuar tanta victoria. Algunos referentes del cornejismo, como Néstor Majul, cuestionaron el gasto electoral que exigió el desdoblamiento.

Algo de razón tiene, pero el planteo surge desde la derrota de Cambia Mendoza en ese distrito gobernado por el peronismo. Hoy, el gasto electoral innecesario -como las PASO- es objeto de cuestionamiento en un marco de ajuste del Estado. Pero los radicales también olvidan que el desdoblamiento fue una carta electoral que aprovecharon en su momento, cuando podían gastar los fondos del Estado sin mayores objeciones.