En pleno siglo XXI y amparándose en una resolución rectoral del año 1979, en que las universidades nacionales carecían de autonomía, avasalladas por la dictadura más cruel y homicida de su historia, se resuelve honrar, el 8 de diciembre, con una misa a la Virgen María, convocando para ello a todos los claustros.
¿Qué universidad es esta, nos preguntamos, que sigue imponiendo criterios de supremacía de una religión sobre otras y sobre la libertad de pensamiento?
La misma palabra “universitas” nos habla de universalismo, y mencionarla significa amplitud, diversidad, debate. ¿Es que se ha resuelto retrotraer la historia hacia un pasado insoportable, donde el dogma y las camarillas de “hoy por ti y mañana por mí” se enquisten nuevamente?
La Reforma Universitaria de 1918 abrió puertas y ventanas a la ciencia, a la renovación, a la libre investigación y a la autoridad que concede la sapiencia. No se puede regresar a “la renta secular de los mediocres”, como decía el Manifiesto Liminar.
Hemos seguido por televisión la sesión preparatoria de la Cámara de Diputados de la Nación, donde los legítimos representantes del pueblo, elegidos en comicios ejemplares, prestaron juramento para acceder a sus bancas. Se pudo constatar allí que había cuatro textos para hacerlo: uno por los Santos Evangelios, otro por Dios y por la Patria, otro por la Patria y el cuarto, sin ningún aditamento. Ese es el pluralismo que nos representa en este siglo. No hace muchos años, no se podía ingresar al recinto ni ejercer las profesiones ni ser presidente si no se pertenecía a la que se autodenominaba “la religión del Estado”. ¿Puede un Estado tener religión? Sí. En las teocracias. No en las repúblicas democráticas y laicas. Y la universidad, tal como lo dijeran en 1918, es una república de estudiantes, porque estudia el alumno, el profesor y el egresado. Si no lo hicieren, sería efectivamente el refugio de la inmovilidad senil.
Los abajo firmantes reclamamos la derogación de un reglamento de tan oscuro origen y proclamamos la adhesión a una casa de altos estudios digna de tal denominación.
* Susana Tampieri, Aída Kemelmajer, Carlos E. Figari, Andrés Rivera, Susana Fiorito, Marta Alanís, Manuel Navarro, Diana Maffía, Mabel Gabarra, Eleonora Ciriza, Hugo Estrella Tampieri, Osvaldo Germán Rodríguez, Mónica Tarducci, Emilio Taddei, María Julia Bertomeu, Toni Doménech, Marta Vassallo, Martha Rosenberg, Estela Fernández, Julio Rudman, Angélica Peñas, Diego Tatian, Alejandra Ciriza, Nora Llaver, Elsa Olga Pizzi, Elba Esther Muler de Fidel, Laura Rodríguez Agüero, Mariana Hellin, Juan E. Bonoldi, Eva Rodríguez Agüero, Miguel Drake, Guillermo Martínez Agüero, Jorge Sara, Leticia Molina, Ignacio Perotti, Pilar Piñeyrúa, Gustavo Carminati, Agustina Piñón, Atilio Boron, Valeria F. Hasan, Nora Moyano, Francesca Gargallo, Pablo Alabarces, Graciela Cousinet, Liliana Louys, Nazareno Bravo, Dora Isabel Díaz, Dora Barrancos, Araceli Guevara, Adriana Boria, Sara Carubín Marienhoff, María Herminia Di Liscia, María Julia Bertomeu, Dora Barrancos, Adriana Boria, Ana María Bach, Ernesto Espeche, Francisco Fernández Buey, Paula Taraborelli, Aranzani Guevara y colectivo de mujeres Las Juanas y las Otras.
