Durante mucho tiempo, América latina era conocida como una región marcada por crisis, golpes de Estado y conflictos. Todo esto también lo hubo en el 2009. No obstante, la crisis global, que sacudió los cimientos económicos y financieros de Europa y Estados Unidos, estuvo lejos de tener un impacto tan dramático en muchos países del subcontinente americano, que por ello parecen estar desarrollando una nueva seguridad en sí mismos.

Es cierto que también las 20 economías latinoamericanas se contrajeron desde enero, pero sólo 1,7 por ciento, un resultado casi envidiable en comparación con el resto del mundo.

También las condiciones políticas se mantuvieron estables en la gran mayoría de los países de la región. Las elecciones presidenciales celebradas en algunos países de América del Sur se desarrollaron de forma transparente y ordenada. La única excepción fue el golpe de Estado en Honduras, cuyas consecuencias aún no han sido superadas.

Las urnas dieron continuidad a los gobiernos de izquierda de Ecuador, Uruguay y Bolivia. En Argentina, los peronistas, encabezados por la presidenta Cristina Kirchner, tuvieron que digerir la pérdida de su mayoría en unos comicios parlamentarios, y sólo en Chile podría producirse un cambio de poder después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 17 de enero.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el desempeño relativamente bueno de la región también se debe a que esos países, con una población total de 500 millones de personas, han hecho algunos de sus deberes.

“Estamos saliendo de una crisis sin precedentes en los últimos 70 años”, dijo la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena. Explicó que la debacle se mantuvo dentro de ciertos límites en la región debido al nivel relativamente alto de las reservas financieras y la fuerte reducción del endeudamiento durante los años anteriores. Para el 2010, la CEPAL pronostica un crecimiento de 4,1 por ciento como promedio.

La estrella del año probablemente ha sido Brasil, que incluso prevé un crecimiento del producto interior bruto (PIB) de 5 por ciento para el 2010. Brasil, el “gigante que se despierta”, pretende convertirse en la quinta economía mundial de aquí al 2020 y, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, las posibilidades de alcanzar este objetivo no son nada malas ahora. Para dar sólo un indicio: el selectivo de la bolsa Bovespa de San Pablo, donde se realiza 80 por ciento de todos los negocios en acciones de América latina, se ha disparado más de 70 por ciento desde inicios del año.

Más hacia el norte, sin embargo, la situación en el continente no ha mostrado la misma estabilidad en el 2009.

México, la segunda economía de América latina, ha sido golpeado con especial dureza por la crisis económica mundial, debido a su dependencia de Estados Unidos.