La central de Hamas en Damasco quiere que sus hombres en Gaza sigan combatiendo. Los líderes del grupo en la propia franja, sin embargo, y la mayoría de la población civil ven con buenos ojos la posibilidad de una tregua.
Los servicios secretos hebreos creen que Hamas sufrió golpes de peso, pero que aún no está dispuesta a arrojar la toalla. El informe facilitado al gobierno señala que los milicianos del grupo radical están lanzando menos cohetes de lo esperado, entre otras cosas porque muchos de sus miembros murieron o resultaron heridos en la ofensiva israelí y también por la destrucción de los túneles subterráneos utilizados para el contrabando de armas desde Egipto a Gaza.
Amos Jadlin, jefe de los servicios secretos del Ejército, subrayó sin embargo que Hamas tiene aún suficiente capacidad como para producir daños a Israel en su propio territorio o en los combates de Gaza.
El alcance de la resolución guerrera de Hamas fue objeto de numerosas especulaciones incluso antes del comienzo de la operación, el 27 de diciembre. Muchas de las cosas que se consideraron entonces terminaron por ocurrir. El Ejército israelí mostró imágenes de una escuela armada con 200 kilogramos de explosivos. El hecho de que sólo nueve soldados israelíes hayan muerto hasta ahora en la ofensiva se debe sobre todo a que el Ejército aún no avanzó sobre los campamentos donde se hacina una sobrepoblación de refugiados.
Frente a ello, más de 900 palestinos murieron, casi la mitad de ellos mujeres, niños y civiles, según Naciones Unidas, aunque también altos funcionarios de Hamas.
Hamas comienza a fisurarse
La ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza ya ha asestado un sensible golpe a la solidez de Hamas. La organización islamista palestina acusa las primeras grietas internas y ya no habla con una única voz.
